Ha muerto un hombre, un camarada, aquel de cuyos labios la oración de Rafael salía de año en año limpia y sentida.
Un hombre que luchó por devolver el martillo y la hoz a las manos del herrero y el campesino, y a quién la muerte rondó miles de veces acechando tras la nieve roja y negra.
Un hombre que arrebató con amor cien vidas a la muerte por cada una que cortó en leal combate sin odio y que humildemente curó las llagas del leproso .
Y aunque mi camisa azul y la tuya siguieran caminos distintos, hoy dejo aquí por ti los versos de Dionisio
Pero me escucho el corazón, existo;
la sangre oye la sangre y no la extraña;
Algo vive por mí de lo que has muerto
cuando tu cuerpo extraño se anonada.
Ya cargo sobre mí, con tu silencio,
nuestro hogar de esperanza.
El mundo es frágil y el vivir apenas.
Volvamos al combate camarada.(1)
El camarada Luis Teigell Cea entregó su alma a Dios el 4 de junio de 2009.
Falangista, Divisionario, jefe del SEU del distrito universitario de Madrid y médico. Médico a quién más prefiero recordar como director de la leprosería guineana de Micosemeng durante 8 años, que como miembro del "equipo médico habitual".
Sus recuerdos de Rusia quedaron inmortalizados junto con los de otros ilustres divisionarios en la película "Extranjeros de si mismos", pero tal vez su más respetado recuerdo quede en una pequeña calle de Chinchilla de Montearagón, dedicada a su memoria por sus conciudadanos para quién siempre tuvo un momento que dedicar en su sufrimiento.
Sus cenizas reposarán en su querido Panteón de Caídos de la División Azul, del Cementerio de La Almudena de Madrid, el miércoles 10 de junio a las 12 horas, donde por fin se reunirá con sus camaradas.
El funeral por su eterno descanso tendrá lugar el martes 16 de junio a las 20:30 horas en la iglesia de San Vicente Ferrer, calle Ibiza, nº43 de Madrid.
Vaya por él nuestra oración y quede presente su recuerdo.
La sala de exposiciones de Santo Domingo (Arroyo de Santo Domingo s/n) de la ciudad de Salamanca, acogerá hasta el 28 de junio, de martes a viernes, (en horario de 17.00 a 21.00 horas; domingos y festivos, de 12.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 21.00 horas), la muestra documental "MUJERES DE AZUL",organizada por el Centro Documental de la Memoria Histórica y el Ministerio de Cultura.
La exposición, organizada con los fondos documentales del Archivo General de la Administración, donde se depositó la mayor parte de la documentación de la Sección Femenina de FET y de las JONS, hasta su supresión en 1977, recoge fotografías, carteles originales, objetos propagandísticos y audiovisuales, de la organización que, aunque les pese a los organizadores de la muestra, con su "comisario" a la cabeza, protagonizo la verdadera entrada de la mujer española en el cambio del tejido social español.
Como ya recogíamos en un artículo anterior ("Una Mujer con mayúscula."), lejos de tópicos típicos como los pololos o los apolillados textos del nacional-catolicismo dedicados a la labor de la mujer en el matrimonio, la sacrificada labor de muchas de estas mujeres posibilitó desde la salvación de una segura muerte por inanición de muchos niños y ancianos de las zonas recién ocupadas durante la guerra civil, al acceso de la mujer rural a la higiene sanitaria, el deporte y la cultura, sin hablar de la impagable labor de las maestra rurales o la recopilación del folclore popular autóctono.
Muchos como el dibujante Carlos Giménez, en su serie "Paracuellos /Auxilio Social" o el escritor Benjamín Prado en su novela "Mala gente que camina", han intentado ocultar todo esto tras la manta de mugre de la leyenda negra de la Sección Femenina, tomando a la excepción por la regla.
Y no nos hagamos falsas ilusiones, la intención en esta línea de la exposición está clara y queda perfectamente reflejada en las declaraciones de la subsecretaria del Ministerio de Cultura, María Dolores Carrión, quién afirmó que la exposición es:
" el testimonio de un mundo que afortunadamente ya no existe para las españolas, pero que permite apreciar cuanto han cambiado las cosas".
También apuntaría que "Mujeres de Azul" ayudará a "comprender y trasmitir" la realidad de un momento en el que "se exigía la sumisión a la mujer y se pregonaba sin rubor que era inferior"
Pero quién pone la guinda es el ínclito "comisario político" de la muestra, el reconocido experto (¿¿¿¿????) y cantante Moncho Alpuente (esta vez sin los Kwai), quién afirma que "es un error que la ley de Memoria Histórica sólo tenga en cuenta a los que perdieron su vida durante la Guerra Civil» ya que «es fundamental acordarse de los muertos de la posguerra", lo cual por más vueltas que le damos no sabemos qué tiene que ver con la Sección Femenina, a no ser que sin ella hubieran sido muchos más.
Pero lo aclara, no se refiere a la pérdida de la vida, sino de la voluntad. La voluntad de servicio, de sacrificio, de superación, imaginamos "para que nadie vuelva a caer en tentaciones similares", según dice. (1)
Con todo nuestro agrado os anunciamos, aplaudimos y deseamos lo mejor, para la iniciativa que han tomado unos camaradas de la sierrade Madrid, entre los que se encuentran Ignacio Toledano y Luis López Novelle, viejos conocidos en el mundo azul, de recuperar una actividad casi en desuso: el cine-club a la antigua usanza, es decir breve presentación de la película, proyección y debate posterior.
En sus palabras: “
Queremos darle una periodicidad mensual, dependiendo ello del eco que despierte esta primera sesión. Comenzaremos el VIERNES 17 DE OCTUBRE A LAS 17,30 HORAS EN EL SALÓN DE ACTOS DEL CENTRO CULTURAL DEL AYUNTAMIENTO DE EL ESCORIAL (CALLE SAGRADOS CORAZONES 5). Se trata del Ayuntamiento de EL ESCORIAL. No os confundáis con el Centro Cultural del Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial de la Calle Floridablanca... esa Corporación Municipal NO NOS HA CEDIDO ninguna instalación pública para nuestra sesión de cine. Una oportunidad maravillosa para adentrarnos en el CINE CLÁSICO. Temas de ayer y de siempre que no sólo nos divertirán, sino que nos servirán de motivo de reflexión para charlas acerca de lo divino y de lo humano. Y, como primer presentador de lujo, presentará MISIÓN DE AUDACES nada más ni nada menos que LUIS LÓPEZ NOVELLE. No faltéis”.
Por nuestra parte, consideramos que la elección de la película de apertura, no puede ser más acertada para dar un ejemplo de lo que debe ser la auténtica memoria histórica como superación de las heridas de una guerra civil.
En “Misión de audaces” (“The horse soldiers”, John Ford, 1959), el argumento no puede ser más sencillo: Transcurre la Guerra de Secesión y la Unión, preocupada por su avance, quiere dar un golpe que les impulse a la victoria. La conquista de Vicksburg constituye un paso decisivo y el general Grant se plantea la necesidad de cortar las líneas de abastecimiento de la ciudad y destruir las vías del ferrocarril. Para ello requiere al coronel Marlowe (John Wayne) la misión de adentrarse trescientas millas en territorio enemigo y destruir el nudo de comunicaciones de la estación Newton con una pequeña brigada sin artillería pero con un médico pacifista, el mayor Hank Kendall (William Holden) y una malcriada hacendada sureña, “miss” Hannah Hunter (Constance Towers).
Es sabido que John Ford era un apasionado de la historia, y más en concreto sobre la Guerra de Secesión,un hito ineludible del nacimiento de una nación representa, que junto a la Guerra de Independencia y la colonización, representan los momentos más arduos de la forja colectiva de los EE.UU.
Para apreciar la imparcialidad con que Ford trata a los dos bandos contendientes, basta ver la diferencia de registro con que se plantea los dos momentos inolvidables de "Misión de audaces": De una parte, la forma realista, cruel y fulminante con la que se describe la batalla de la estación de Newton, con el ataque suicida de los confederados y su continuidad en el improvisado hospital donde son atendidos los heridos. Y, de otra, la descripción del patético ataque de los niños-cadetes de la Academia Jefferson, al frente de su venerable director, bastón y Biblia en mano, con la generosa retirada de los curtidos combatientes de la Unión.
Todo ello bajo el bien establecido, de antemano, principio de que todos -nordistas y confederados- eran americanos, hacen de "Misión de audaces" no sólo una de las mejores lecciones de cine que nos dio John Ford, sino también una lección de vida.
Bien podían aprender nuestro aguerrido y combativo gremio de “cómicos, pues en palabras de Jordi Brenal (1), “A diferencia del cine estadounidense, el ínclito cine patrio contemporáneo está malbaratando la oportunidad de escarbar en la Guerra Civil española para mostrar el verídico drama humano. Escollado en laberintos de faunos y emboscadas con tricornio en las montañas donde moran aguerridos maquis, en una memoria histórica parcial y palurda, en una corrección política completamente maniquea y estafadora, la única guerra que hemos vivido en pantalla ha sido la de unos héroes «forjados en mil batallas, llorando en los rincones de las tabernas como niños» (para decirlo a la manera de Juan Marsé) o el trasplante de «esa literatura llena de viudas mártires muy buenas, de republicanos en las cunetas y chicas asesinadas» (para describirlo a la manera de Rafael Chirbes). El lacrimal sentimental ha imposibilitado, pues, la visión de una realidad más panorámica y dialéctica que la mera confrontación de primeros planos entre buenos buenísimos y malos malvados en la senda de una Raza a la inversa. De ahí que se agradezcan las excepciones excepcionales como el documental de Carlos García-Alix El honor de las injurias (recientemente premiado en el Festival de Cine de Valladolid), donde vocablos como «checa», «paseo», «terrorismo», «dictadura del proletariado» suenan a seco y letal gatillazo en la conciencia”.
“Evidentemente Ford no era ni mucho menos un pacifista. Sin embargo, como muchos otros directores, su participación en la Segunda Guerra Mundial fue crucial para reconocer que la guerra nunca es heroica. En ella pueden producirse actos individuales de heroicidad, pero, en su naturaleza, no cabe atisbo de civilización ni de panegírico panfletario”.
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1.- MISION DE AUDACES. La caballería en la Guerra de Secesión_ Jordi Bernal (2008)
El Centro de Estudios Nacional Sindicalista (CENS) es un órgano de la Hermandad de la Vieja Guardia, que desarrolla su actividad mediante cursos, ciclos de conferencias, convocatorias de jornadas y de mesas redondas, elaboración de textos y presentación de libros, etc., y otras manifestaciones de carácter social, bajo el propósito de establecer una escuela de formación cultural, política y social, desde los principios del falangismo.
Para la realización de sus actividades, el Centro cuenta con colaboradores, asesores y profesores especialistas en los temas a tratar, en su mayoría con acreditada experiencia docente y/o reconocido prestigio.
El curso consta de seis asignaturas y un total de 60 horas lectivas, con el siguiente temario:
- Los Ismos Políticos del Siglo XX. Profesor: Dr. E. Togores.
- Derecho Político. Profesor: Luis García Chillón.
- La Intelectualidad Falangista. Profesor: Antonio Peñalver.
- Religión, Estado y Política Social. Profesor: José Vicente Serrano.
- Nacionalsindicalismo. Profesor: Antonio Gibello.
- Historia de FE-JONS. Profesor: Luis López Novelle.
Las clases se impartirán los lunes, miércoles y jueves, de 7 a 9 de la tarde, en los locales de la Hermandad de la Vieja Guardia (C/ Cuesta de Sto. Domingo 3, esc. Izq, 1º izq.).
Cualquier persona puede participar en el curso, aunque no sea miembro de la Hermandad de la Vieja Guardia. No obstante, el CENS se reserva el derecho de admitir un máximo de 15 alumnos por curso, por lo que las plazas se adjudicarán por riguroso orden de solicitud, hasta completar las plazas disponibles. Según nuestras últimas noticias el cupo está a punto de cubrirse, por lo que recomendamos a quién esté interesado, se apresure a formalizar su inscripción
El coste de la actividad es de 30 euros y quienes deseen participar en el curso habrán de cumplimentar los datos del impreso correspondiente (disponible tanto en la página del CENS,como en la sede) y enviarlo por correo electrónico (cens@viejaguardia.es), ordinario o entregarlo personalmente en las oficinas del Centro.
Desde MEMÓRIAZUL, apoyamos este tipo de iniciativas, que estamos seguros ayudaran a despejar falsos mitos y allanar el camino a jóvenes y no tan jóvenes, que pretendan afianzar sus conocimientos o acercarse al nacionalsindicalismo desde las perspectivas personales, profesionales o docentes.
El martes 16 de septiembre, a las siete y media, tendrá lugar en el Ateneo de Madrid (c/ Prado, 21) un acto de homenaje y reconocimiento a la figura de Melchor Rodríguez, "El Ángel Rojo", seudónimo del que se hizo merecedor por su labor humanitaria como Director General de Prisiones durante la Revolución Libertaria, en la época ministerial de García Oliver.
La conferencia correrá a cargo de Alfonso Domingo, contando asimismo con la intervención de Cecilio Gordillo, Rafael Cid e Ilía Galán. Rubén Buren, biznieto de Melchor, cantará una canción compuesta especialmente para este acto.
Organizan: Confederación General del Trabajo, Grupo de Trabajo "RMHSA" de CGT-A y Ateneo de Madrid.
Colaboran y apoyan: Fundación Salvador Seguí, Amical de Mauthausen, Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia.
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Melchor Rodríguez nace en Sevilla en 1983. La pobreza de su entorno familiar le hace abandonar sus estudios, dejando paso a un ansia de formación que completaría a base de esfuerzo personal.
Tras trabajar de aprendiz de calderero y aspirante a torero, llega a Madrid donde se deja ganar por las teorías del sindicalismo anarquista, afiliándose a la CNT y siendo uno de los primeros integrantes de la FAI, donde desarrollaría una importante actividad sindicalista. Fue un “agresivo anticomunista, orador fogoso, partidario del anarquismo pacifista y muy humanista”, como lo pinta Alfonso Domingo, periodista que prepara un documental sobre su vida.
Con el estallido del conflicto civil, es nombrado responsable de prisiones. Imbuido de la convicción de su responsabilidad en la salvaguarda de la vida de los que a su custodia se encomendaban, se opuso de forma física, en algunas ocasiones pistola en mano a las turbas milicianas que animadas por las veladas indicaciones de personajes como el comunista Santiago Carrillo al frente del Consejo de Orden Público y el socialista Ángel Galarza en el Ministerio de la Gobernación, acciones que le valieron la acusación de “quintacolumnista” y alguna suspensión temporal.
Repuesto en su cargo y tras el cese de Carrillo, sus dos últimas acciones le llevan a parar en el puente de Ventas la última de las sacas con destino a Paracuellos del Jarama.
Asimismo tras los bombardeos de Alcalá de Henares detiene a los que pretendían asaltar la cárcel de Alcalá de Henares llegando a amenazar con armar a los presos en caso de no deponer su actitud, logrando evitar el linchamiento de los 1.500 reclusos.
Sus actuaciones le valieron el sobrenombre de El Ángel Rojo.
Relevado de la dirección de prisiones y nombrado concejal del Ayuntamiento de Madrid en marzo de 1937, fue de facto el último alcalde de Madrid durante la República y recibió el encargo del Consejo Nacional de Defensa de la entrega del consistorio a las tropas vencedoras, intentando que las cosas trascurrieran pacíficamente.
Finalmente, fue detenido, juzgado y condenado por sus actividades anarquistas y su actuación en la administración republicana. Lo defendieron en aquel juicio algunos influyentes falangistas a los que había salvado del pelotón de fusilamiento (Muñoz Grandes, Fernández Cuesta, Martín Artajo y Blas Piñar, entre otros) que recordaron cómo había defendido la vida de sus rivales políticos, logrando que fuera puesto en libertad al cabo de cinco años.
Se dice que gozó de la admiración de Franco lo cual no fue recíproco, ni fue óbice para que fuera detenido y volviera a estar preso en Carabanchel, por actividades fruto de su lucha en la clandestinidad.
Murió el 14 de febrero de 1972, y dicen que su entierro fue punto de encuentro de anarquistas y falangistas unidos en el dolor del camarada sindicalista perdido que unieron sus voces en un multitudinario Padrenuestro. Fue enterrado con un crucifijo, bajo la bandera rojinegra de la CNT.
Tal vez por su innato e inquebrantable sentido de la justicia, ha sido ninguneado por la historia oficial de uno y otro bando. Hace poco se logró que una de las calles de su Sevilla natal lleve su nombre, pero aun se lucha para lograr lo mismo en la ciudad de la que fue alcalde y porque el Ayuntamiento de Madrid incluya su retrato en la Galería de alcaldes de la capital y un Pleno reconozca su labor.
Desde MEMÓRIAZUL apoyamos todas esas iniciativas y pedimos a todo falangista de bien que acuda este martes 17 de septiembre, al homenaje que en su memoria se realizará en el Ateneo de Madrid.
Este sábado día 19 de los corrientes, la Asociación Cultural “Eugenio”, convoca en Madrid su edición mensual de la Tertulia del “Tiburón Convincente”, heredera de la nacida en la ya lejana Transición.
El tema abordado es “Lo militar en José Antonio”.
El título da para mucho: “el camino del guerrero” de la cultura oriental, la moral caballeresca cristiana, las órdenes de monjes guerreros, Séneca, Spengler, la milicia como forma de vida, la muerte como acto de servicio, determinismo familiar, militarismo……y aprovechando la coyuntura ¿Quién puede descartar un quiebro hacia la Política de Defensa desde una óptica falangista?.
Los interesados en asistir por primera vez podéis poneros en contacto con la asociación a través de su blog amigo, “gallosdemarzo@gmail.com “, y ellos os informaran.
Aprovechamos el anuncio de esta convocatoria para recordar un texto antológico de nuestro fundador, que bien puede servir de punto de partida para el debate:
SENTIDO HERÓICO DE LA MILICIA
La milicia no es una expresión caprichosa y mimética. Ni un pueril "jugar a los soldados". Ni una manifestación deportiva de alcance puramente gimnástico.
La milicia es una exigencia, una necesidad ineludible de los hombres y de los pueblos que quieren salvarse, un dictado irresistible para quienes sienten que su Patria y la continuidad de su destino histórico piden en chorros desangrados de gritos, en oleadas de voces imperiales e imperiosas, su encuadramiento en una fuerza jerárquica y disciplinada, bajo el mando de un jefe, con la obediencia de una doctrina, en la acción de una sola táctica generosa y heroica.
La milicia iza su banderín de enganche en todas las esquinas de la conciencia nacional. Para los que aún conservan su dignidad de hombres, de patriotas. Para los que en sus pulsos perciben todavía el latido de la sangre española y escuchan en el alma la voz de sus antepasados, enterrados en el patrio solar, y les resuena en el corazón el eco familiar de las glorias de los hombres de su nación y de su raza que claman por su perpetuidad.
Es la Patria quien necesita de nuestro esfuerzo y de nuestros brazos; ella es quien nos manda uniformar, formar todos como uno, vestir las azules camisas de la Falange. La Patria es quien borda con mano de mujer – de madre, de novia – sobre el pecho, exactamente encima de la diana alborotada del corazón, ansioso de lucha y de sacrificio, el yugo y el haz, las flechas de nuestro emblema.