Aquel 19 de noviembre...
1936:
-José Antonio, con la aceptación cristiana de su inminente sacrificio, aunque guardando un leve resquicio de esperanza en su interior, escribe cartas de despedida dirigidas a sus familiares y camaradas más íntimos, que son confiadas a la custodia de su cuñada Margarita Larios. La lista completa incluye los siguientes destinatarios: Margarita Larios, Carmen Werner, Rosario Urquijo, Pilar y Fernando Primo de Rivera, Rafael Sánchez Mazas, Garcerán, Cuerda y Carrión, Julio Ruiz de Alda, Manuel Valdés Larrañaga, Dolores Primo de Rivera, Carmen Primo de Rivera, Antón Sáenz de Heredia, Raimundo Fernández-Cuesta y Ramón Serrano Súñer, Sancho Dávila, y Julián Pemartín. (1)
Mientras tanto los más allegados como su hermano Miguel queman sus últimos cartuchos mandando varias cartas de solicitud de indulto. Incluso el Gobernador Civil de Alicante, dándose cuenta quizás de la injusticia de esta posible ejecución trató de retrasarla y se dirigió a todos los partidos políticos y organizaciones sindicales solicitando la suspensión temporal de la ejecución de la sentencia.
Todas las suplicas cayeron en oídos vacíos. Finalmente el Tribunal remite al Ministerio de la Guerra sendos telegramas conteniendo testimonio de la sentencia, que es corroborada por el asesor jurídico de aquel Ministerio. (2)
Cuando José Antonio recibe la última visita de sus seres queridos, las últimas palabras para su hermana Carmen, rota por el dolor son:
- “Han sido tantos los de la Falange que han caído ya, que yo que soy el jefe de todos ellos, es natural que caiga también….”
1955:
-Durante los funerales por José Antonio en El Escorial, las centurias del Frente de Juventudes corean consignas contra la monarquía por lo que José Antonio Elola Olaso será cesado como Delegado Nacional del Frente de Juventudes, siendo sustituido por Jesús López-Cancio.
Tal vez motivado por el incendiario discurso pronunciado el dia 11 por el Jefe de la Guardia de Franco, Luis Gonzalez Vicén, en el que se reclamaba la vuelta a los ideales fundacionales del nacionalsindicalismo, se comienza a fraguar en las bases de Falange un movimiento de rebeldía contra las jerarquías de la Secretaría General del Movimiento, encabezadas por el propio Franco.
Una o dos semanas antes del día marcado para conmemorar el "20 de Noviembre", se difunde por los distritos más abiertamente "radicales" de Madrid, de forma oral, pero en público, en las reuniones semanales de centuria, la consigna de no aclamar ni vitorear a Franco, para mostrarle así, disciplinadamente, el abierto desagrado y disconformidad por el alejamiento del Régimen de los ideales nacionalsindicalistas.
Antes de la llegada de Franco las Centurias del Frente de Juventudes y de la Guardia de Franco -en su mayoría de Madrid- estaban ya formadas en el Patio de los Reyes con más de hora y media de antelación a la llegada de Franco. El ambiente empezó a caldearse con la repetición de cantos burlescos en contra de la monarquía, de Franco y del Consejo del Reino, como el famoso “No queremos reyes idiotas”.
A la llegada de Franco se produjo el plante en si, ante el asombro de la mayoría de los jerarcas y parte de la formación ajenos a lo planeado (sección femenina y centurias de provincias), al contemplar a sus camaradas de Madrid que permanecían estólidos y con la vista perdida en el horizonte al paso del Caudillo, sin las acostumbradas muestras de adhesión y entusiasmo a su persona.
Por testigos presénciales cercano al grupo de jerarcas que acompañaban a Franco se conoció posteriormente la siguiente conversación que tuvo lugar “in situ” entre Carrero Blanco y Alvarez de Rementería (Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento de Madrid) – Carrero Blanco -en tono indignado-: "Esto es intolerable... No les ha faltado nada más que escupirnos...". Alvarez de Rementería -en tono apesadumbrado: "Pues quizás es lo que tenían que haber hecho... En buena parte nos lo merecemos..."
Estos incidentes representaron el primer acto público de rebeldía y disconformidad de las Falanges Juveniles contra Franco. (4)
(2) JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA FRENTE AL TRIBUNAL POPULAR – José María Mancisidor (Frente a Frente – Pags 37-261)
(3) El hombre al que Kipling dijo sí – José Antonio Martín Otín (El gallo de Marzo - 05) – Pag. 155.
(4) Incidentes en los funerales por José-Antonio - Sigfredo Hillers de Luque.
