Aquel 24 de diciembre...
Discurso de Navidad de Manuel Hedilla
(1) “ - En la triste Nochebuena de 1936, y desde Radio Salamanca, el jefe de la Junta de Mando fue rudamente explícito. Su mensaje – difundido por la prensa y editado copiosamente, para la línea de fuego y la retaguardia – tuvo gran resonancia. Sirvió para confortar a las milicias que estaban en los frentes, adoctrinar a la retaguardia, y advertir, una vez más a los enemigos interiores de la Falange. Al escuchar a Hedilla hubo entre los falangistas antiguos un sentimiento de confianza renacido en el porvenir. Hedilla en su discurso, había planteado claramente, ante todo el país y el extranjero, el determinismo del Movimiento. Frente a las intrigas y conspiraciones, el jefe de la Junta expuso los términos precisos del problema social y político. Pero lo más punzante del discurso fue lo que se refería al trato que la España nacional debía dar a los obreros y a los campesinos.
"Y una vez resuelto el problema de enviar a los hombre ya equipados al frente para defender a la patria en peligro, ha venido a nuestras manos la tarea de llevar a cabo nuestro programa social, asistiendo a las familias necesitadas en estos tiempos de guerra*. Yo os confieso que ha habido momentos dificilísimos para nosotros. Y si no han sido insuperables fue por el ejemplo de vuestra conducta en el frente, que nos dio ánimos para encontrar soluciones ".
Señalaba los deberes políticos de los combatientes: " Igual que nuestro deber es educaros, esperamos que comprendáis que vuestro deber es sentiros sangre y cuerpo del pueblo español. Pensad vosotros, falangistas, que sois hijos del pueblo español, y que os debéis a él. ¡Que por donde paséis quede bien alto el pabellón rojinegro de la Falange Española de las JONS! Preguntaos en cada momento, si el acto que vais realizar es digno del espíritu que representa vuestra camisa azul. Sembrad el amor por los pueblos por donde paséis. Tratad de modo especialmente cordial a los campesinos y a los obreros, por que ellos son, por ser españoles y por haber sufrido, nuestros hermanos".
"Y me dirijo a los falangistas que se cuidan de las investigaciones políticas y policiales en las ciudades, y sobre todo en los pueblos. Vuestra misión ha de ser obra de depuración contra los jefes cabecillas y asesinos. Pero impedid, con toda energía, que nadie sacie odios personales, y que nadie castigue o humille a quien, por hambre o desesperación, haya votado a las izquierdas".
"Todos sabemos que en muchos pueblos había – y acaso hay – derechistas que eran peores que los rojos. Quiero que cesen las detenciones de esa indole y, donde las haya habido, es necesario que os convirtáis vosotros en una garantía de los injustamente perseguidos.
"Y allí donde os encontréis, estad resueltamente dispuestos a oponeros a procedimientos contra los humildes. La Falange ha de estar en todos los sitios con la cara muy alta, para poder defenderse de sus muchos enemigos. Queremos la salvación y no la muerte de los que en su inmensa mayoría tenían hambre de Pan y Justicia. Pero tenían, también – ya lo habéis visto con nuestro crecimiento – hambre de Patria" .
El mensaje ratificaba la promesa hecha desde Burgos a primeros de septiembre: " Yo, como jefe de la Junta de Mando provisional os prometo que nuestras doctrinas no serán vulneradas ".
Y siguieron " Las consignas de lucha y redención", por las que los hombres de la Falange se baten y mueren:
"¡BRAZOS ABIERTOS AL OBRERO Y AL CAMPESINO!
¡QUE SOLO HAYA UNA NOBLEZA: LA DEL TRABAJO!
¡QUE SOLO HAYA UNA CLASE: LA DE LOS ESPAÑOLES!
¡QUE DESAPAREZCAN LOS CACIQUES DE LA INDUSTRIA, DEL CAMPO, DE LA BANCA Y DE LA CIUDAD!
¡QUE SEAN EXTIRPADOS LOS HOLGAZANES!
¡QUE HAYA TRABAJO Y BIEN RETRIBUIDO PARA TODOS!
¡QUE EL ESTADO SE CUIDE DE VUESTROS HIJOS COMO SANGRE PROPIA!
¡QUE NINGUNA DE LAS MEJORAS SOCIALES CONSEGUIDAS POR LOS OBREROS QUEDEN SOBRE EL PAPEL SIN SURTIR EFECTOS Y SE CONVIERTAN EN REALIDAD!” **
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Sobran los comentarios. Ahí quedan estas palabras para orgullo de los auténticos falangistas, y para vergüenza de los que por cobardía o egoísmo no supieron o no quisieron asumirlas, así como a los que desde el sectarismo pretenden hacer del recuerdo de la Falange un triste y sangriento esperpento.
Desde estas líneas y asumiendo las palabras de Manuel Hedilla, os deseamos a todos FELIZ NAVIDAD.
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(1)– Testimonio de Manuel Hedilla (Segundo Jefe Nacional de Falange Española) -
Maximiliano García Venero bajo la dirección de Manuel Hedilla (Ed. Acervo 1972).
Notas del libro:
*.- Alusión a “Auxilio de Invierno”, luego “Auxilio Social”.
**.- Vid. La Prensa Falangista de los días 24 y 25 de septiembre de 1936.

Luis dijo
Os remito otra parte importante del discurso de Navidad:
"Hay personas en nuestra retaguardia que no encuentran trabajo mejor que hacer que sembrar el odio contra Cataluña y las provincias vascongadas y, cada vez que revolviendo sucios fondos y viejas cuentas han logrado su propósito, quedan satisfecho como si hubieran logrado una gran acción. La doctrina de Falange es de amor y no de odio, de unión y no de desunión. En Cataluña, como en todas partes, hay españoles buenos y malos"
24 Diciembre 2006 | 10:57 AM