“TENGO 10.000 AÑOS DE MEMORIA Y ESTOY ORGULLOSO” (1)
"Y ES QUE LA HISTORIA SÓLO ESTÁ MUERTA PARA LOS IMBÉCILES, O PARA LOS QUE GALLEAN DE NACIÓN PERO NO COMPARTEN LA PALABRA: MIERDECILLAS ALDEANOS QUE, POR DEFENDER LA MEMORIA PROPIA, NIEGAN Y OFENDEN LA DE OTROS. O, PEOR AÚN, LA MEMORIA QUE ELLOS MISMOS TIENEN EN COMÚN CON OTROS; QUE, ADEMÁS, SUELE SER CASI TODA."(2)
Quién tal dice es ARTURO PÉREZ-REVERTE (Cartagena- 1951), una persona a quién sin conocer personalmente y sin ser falangista considero un camarada. Y de tal forma lo considero por ser persona de mente limpia, principios sólidos, valores grandes y solidarios, valor probado, y probada lealtad a España y a su historia, no con esa lealtad vociferante del que ama a España con voluntad de contacto, física y sensualmente, si no con la lealtad de los que les duele porque no les gusta, porque la aman con afán de perfección.
........................................................................................................
Reportero de guerra durante 21 años (1973-1994), primero en el Diario Pueblo y luego en Televisión Española, y cofundador con Vicente Talón, de la revista Defensa, de la que fue redactor jefe.
Como corresponsal de guerra cubrió conflictos armados en Chipre, Líbano, Eritrea, el Sáhara, las Malvinas, El Salvador, Nicaragua, Chad, Libia, Sudán, Mozambique, Angola, el Golfo Pérsico, Croacia, Bosnia, entre otros. Una experiencia que habría de marcarle fue la Guerra de Eritrea, en la cual anduvo perdido varios meses y consiguió sobrevivir a duras penas gracias a sus amigos de la guerrilla, y donde tuvo que empuñar un arma por primera y única vez en su vida, y posteriormente Bosnia donde confiesa perdió la imparcialidad necesaria para ser un buen “mercenario informativo”.
Entre 1993 y 1994 presentó el programa sobre la actualidad de la crónica negra Código Uno, también en Televisión española, y tal como expuso en Territorio comanche, se despidió asqueado de dicho organismo.
Inició su carrera de novelista en 1986. En 1994 abandonó su profesión de reportero y se dedicó en exclusiva a la literatura. Desde 1991 es columnista en el suplemento dominical El Semanal. Ha publicado hasta el momento diecisiete novelas, algunas de las cuales han sido adaptadas al cine con éxito y varias colecciones de artículos. Ingresó en la Real Academia Española como académico de la lengua el 12 de junio de 2003, para ocupar la silla T.
En 2006 se estrenó la película “Alatriste” de Agustín Díaz Yanes, basada en su serie de novelas de “El capitán Alatriste”, la cual ha representado el mayor y más exitoso intento de los últimos tiempos para avivar el dormido orgullo de los españoles y en especial de los jóvenes hacía nuestro Siglo de Oro, frente a la tendencia vergonzante de los últimos lustros.
Hace dos años, Arturo Pérez-Reverte en su espacio Patente de Corso de El Semanal de ABC, escribía su artículo “Párrocos, escobas y batallas” (3), en el cual entre otras cosas argumentaba:
“[… ] En otros países, conmemorar esas cosas está chupado: acuden los historiadores, los niños de los colegios, las asociaciones, se recorre el campo de batalla, se homenajea a las víctimas de uno y otro bando, y se mantiene viva la memoria de los hombres, sus hazañas y sus miserias. Lo hemos visto en Waterloo, en Gettysburg, en Normandía. Todos lo hacen, como recordatorio de lo grande y lo terrible que hay en el corazón humano. En España no, claro. Somos el único país donde conmemorar batallas no sólo está mal visto, sino que permite, a la panda de mercachifles y payasos de que tan sobrados andamos, sacar fuera la mala leche, el oportunismo, la insolidaridad y la incultura que, precisamente, crearon campos de batalla. Acostumbrados a confundir Historia con reacción, memoria con derechas, pacifismo con izquierda, guerras con militarismo, soldados con fascistas, cualquier iniciativa para rescatar la memoria, el coraje y la dignidad de quienes lucharon y murieron por una idea, por una fe o simplemente arrastrados por el torbellino de la Historia, tropieza siempre con un muro de estupidez y demagogia.
[…] Conmemorar el aniversario de una batalla no es un acto belicista, ni de derechas, ni de izquierdas. Es un acto de afirmación histórica, de identidad y de memoria. Es homenajear a los abuelos, honrando la tierra que mojaron con la sangre que corre por nuestras venas. Es recordar el sufrimiento, el valor de quienes fueron capaces de levantarse y subir ladera arriba, entre la metralla, porque ese día, en aquel lugar, fueran cuales fuesen la bandera o las ideas que los empujaban, creyeron su deber hacerlo; así que apretaron los dientes y pelearon, en vez de quedarse en un agujero agazapados como ratas, leyendo a san Francisco mientras sus amigos y sus vecinos morían por ellos. Porque a veces, la vida, la Historia, las cosas, son muy perras, y te obligan a luchar y a morir, te guste o no te guste. Por pacífico que seas. Y todo hombre o mujer que cumple esa regla, en cualquier bando, merece recuerdo y respeto, igual que una bandera -aunque en tu fuero interno las desprecies todas- debe ser honrada, no a causa de los políticos de mierda que se aprovechan de ella, sino a causa de quienes murieron por defenderla” .
Nada más a propósito aunque adelantado en tiempo, como respuesta a la Ley de la Memoria “Histérica”, y es que cualquier postura menos la sumisión es valida ante la injusticia, como declaraba en su entrevista con Jesús Quintero en “Ratones coloraos” (4):
“Afortunadamente el hombre se ha revelado a lo largo de la historia, y se sigue revelando ¿no?, y eso es lo que nos salva otra vez, pero la mayor parte se deja explotar, pero que bonito es cuando sale un Espartaco o un quien sea y dice: – No, un momento, vamos a pelear – la violencia – Vamos a pelear. ¿Por qué? No vamos a ganar.- No importa, pero hay que pelear- ¿Como no vas a pelear? ¿Cómo te van a mirar tus hijos si no peleas?. Yo he visto, señor Quintero, gente que delante de ellos han estado maltratando a sus hijos, a su gente, y no se han atrevido a pelear, estaban ahí asustados tratando de sobrevivir, eran capaces de dejar que a su mujer la violaran sin abrir la boca para intentar sobrevivir. Esa gente merecía lo que le estaba pasando. Hay un tipo de gente que se deja matar antes de que eso suceda, bueno, pues igual en la vida, hay que pelear, levantarse y pelear, claro que si, y eso es lo que nos salva, mientras hayan hombres que peleen, equivocados o no, eso me da igual, ¿Quién tiene la razón?, ¿Quién sabe objetivamente que es justo o no es justo?, mientras haya gente dispuesta a pelear tendremos, no digo esperanza pero al menos tendremos dignidad, y a falta de esperanza la dignidad es una buena cosa para ir tirando”.
Por eso como decía don Francisco de Quevedo al capitán Alatriste:
"-NO QUEDA SINO BATIRNOS.
-¿BATIRNOS CONTRA QUIÉN, DON FRANCISCO?
-CONTRA LA ESTUPIDEZ, LA MALDAD, LA SUPERSTICIÓN, LA ENVIDIA Y LA IGNORANCIA [...] QUE ES COMO DECIR CONTRA ESPAÑA, Y CONTRA TODO."
Roger López García……………………………….
(2)- Columna en El Semanal del 9 de enero de 2005.
(3)- “Parrocos, escobas y batallas” - El Semanal de ABC, 12 de Septiembre de 2004.
(4)- Conversación con el periodista Jesús Quintero emitida por Canal Sur y Telemadrid.
Jaime dijo
Precioso articulo Roger, solo una puntualización, la película de Alatriste es bastante flojilla, los que hemos leído los libros nos ha decepcionado bastante y además al "matarle" ha cerrado la posibilidad de hacer una segunda parte un poco mejor.. Reverte al igual que tú, le considero camarada y no debe de estar muy lejos del Falangismo por su forma de actuar y de hablar, estoy impaciente de leer el libro que me parece que será el ultimo de la saga.
15 Enero 2007 | 11:40 AM