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La Coctelera

MEMÓRIAZUL

Espacio construido para preservar la memoria de todos aquellos falangistas que vivieron y murieron por una España mejor.

13 Mayo 2007

ORIHUELA, Punto de Encuentro (I)

En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, a quien
tanto quería.


Así dice el prefacio a la “Elegía” que Miguel Hernández dedicó con motivo de su fallecimiento a Ramón Sijé.

Miguel Hernández Gilabert, un pastor de cabras, y José Ramón Marín Gutiérrez (Ramón Sije), un estudiante de derecho. Ambos poetas, ambos oriolanos. Tan amigos, tan distintos y finalmente tan distantes. Ambos pudieron haber sido falangistas, a uno le apartó la muerte y al otro le apartó la vida.

…………………………


Miguel
Hernández nació como segundo hijo varón en una humilde familia de Orihuela dedicada a la crianza de ganado. Pastor de cabras desde muy temprana edad, Miguel curso sus estudios primarios y secundarios en colegios religiosos de su localidad hasta que en 1925 los abandona por orden paterna para dedicarse en exclusiva al pastoreo. Mientras cuida el rebaño, Miguel lee con avidez y escribe sus primeros poemas.

Sus visitas a la Biblioteca Pública son cada vez más frecuentes y empieza a formar un improvisado grupo literario junto a otros jóvenes de Orihuela en torno a la tahona de su amigo Carlos Fenoll en la que entabla amistad con José Marín Gutiérrez, futuro abogado y ensayista que posteriormente adoptaría el seudónimo de "Ramón Sijé", los libros serán su principal fuente de educación, convirtiéndose en una persona totalmente autodidacta.

De firmes principios católicos, Sijé prestó también atención a la teología y a la política, queriendo expresar en sus obras tanto sus creencias religiosas como sus valores humanos, lo que haría a través de las revista “Voluntad” y “El Gallo Crisis” de las que fue fundador. Ramón era hijo de un comerciante de tejidos y estudió el bachiller con Miguel en los jesuitas de Santo Domingo, posteriormente estudiaría Derecho en Murcia como alumno libre, donde conocería a Ernesto Giménez Caballero, veterano de la Guerra de África, introductor del surrealismo en España y el principal exponente de la corriente filofascista de Falange.

Giménez Caballero había participado de forma destacada en la fundación de las JONS y en el nacimiento del movimiento falangista. Intentó desarrollar un pensamiento donde el pueblo latino trascendería tanto al materialismo socialista como a las doctrinas individualistas. Aunque fue renuente a utilizar el término fascismo en la década de los veinte, su pensamiento bascularía objetivamente hacia un "fascismo panlatino" en obras como Genio de España (1932) o La nueva catolicidad (1933), y fue él quien acercó a Sijé al falangismo, desde sus primitivas inclinaciones al derechismo “albiñanista”.

El ostracismo familiar al que se veía sometido Miguel Hernández por su condición de poeta, y su falta de recursos económicos le hicieron depender de su amigo Ramón, el cual se convirtió en su mentor inicial y que le tenía asignado a perpetuidad el papel de poeta campesino del imperio. Para El Gallo Crisis escribía Sijé a Juan Guerrero «Miguel Hernández está desde luego con­migo» y añadía:

“Precisamente publicaremos en el primer número una magnífica «Profecía sobre el campesino», tono civil, alta poesía imperial (...) Hernández debe ser nuestro primer -y único- poeta bucólico.” [A].

Según José Bergamín “El catolicismo de Ramón Sijé, influenciado por Giménez Caballero, sufría inclina­ciones filofascistas que llegaron hasta transparentarse en los escritos de Miguel Hernández. Fue una etapa breve muy inauténtica en él.”[B].

Pero, al menos durante ese tiempo, fue algo más que la influencia del simple mecenazgo. En diciembre de 1931 se había lanzado a la conquista de Madrid en un fallido viaje del cual regresa fracasado, pero que le sirve para entrar darse a conocer a algunos de los descollantes personajes literarios de la época como es Federico García Lorca, con quién desde entonces mantiene una relación epistolar, y precisamente es a él, a quién escribe: «Soy, sin ser nada, comunista y fascista». En dicha carta a Lorca le habla también del poema “Elegía a la novia-luna­da” que acababa de escribir. Pues bien, en el archivo de Ramón Sijé figura un texto de este poema, a máquina, pero en copia autorizada por la siguiente dedicatoria, de puño y letra de Miguel Hernández: « A mi jefe y amigo, Miguel ». Se consideraba militante a sus órdenes.

De hecho esa jefatura a la que alude Miguel Hernández, no expresa una militancia ideológica, si no activa como refrenda el relato de Ramón Pérez Álvarez, testigo del suceso, que nos refiere:

“El 1 de mayo de 1934, Ramón Sijé, acompañado del falangista Juan Bellod Salmerón [posteriormente secretario de la Falange de Valencia en 1939], secre­tario de El Gallo Crisis, se metieron en una manifestación obrera y comenzaron a repartir octavillas fascistas. Un camarero socialista se metió con Bellod echándole en cara su reciente militancia socialista. La situación se volvía amenazadora para los dos propagandistas. Yo, personalmente, me llevé de allí a Sijé para evitarle posibles riesgos.


Sijé era falangista militante. Me lo confirmó el propio Bellod a quien llegué a inte­rrogar a este respecto.

«¿Te acuerdas, Juan -le dije- el lío que tuviste con «el Rízao» en la manifestación del 1 de mayo? ¿Recuerdas que Sijé iba contigo repartiendo un manifiesto, o algo así, de Falange?». «Me acuerdo perfectamente -me contestó Bellod-. Recuerdo que el manifiesto fue escrito por Sijé en mi despacho de la plaza de Santiago donde yo vivía. Allí estaba la dirección de El Gallo Crisis. Recuerdo aún una frase de Gonzalo de Berceo que Sijé coló en el texto.”

Y asimismo Giménez Caballero lo deja escrito en la dedicatoria a un correligionario testigo de la época : « Para (...) en recuerdo de cuando en Orihuela nació el movimiento con nuestra semi­lla azul, con la semilla de Miguel Hernández, Ramón Sijé y otros camaradas y yo. E.G.C., Semana Santa de 1972 » y en la portadi­lla del mismo libro, como rúbrica de la primera: « Para (...) y la Orihuela donde Miguel Hernández y Ramón Sijé se ungieron de azul ».

De hecho Tomás López Galindo, otro falangista y miembro también de la redacción de El Gallo Crisis, escribió en el periódico Acción con motivo del homenaje que este periódico rindió a Sijé, recién fallecido, el 30 de diciembre de 1935: « Aceptó [Ramón Sijé] sincera, auténtica y honradamente, las teorías del Estado totalitario ».

Por lo que leemos en este número de Acción, la falange de Orihuela consideraba a Sijé como uno de los suyos. José María Olmos, bajo el título “Un aspecto de Sijé” lamenta que Sijé haya muerto sin poder ver «la nueva España» que él «ha visto porque lo ha pensado».

Por otro lado un hecho altamente significativo es la amistad que unió a Miguel Hernández con su paisano, el periodista y poeta oriolano, Juan Sansano Benisa, quién finalizada la Guerra Civil es nombrado primero Delegado de Prensa de Falange y más tarde dirige “Arriba”.

[D] Sansano fue un verdadero irreducible, de carácter de temerario y decidido, emprendió peligrosas y polémicas campañas en prensa de índole moral y material. En muchas ocasiones sufrió ataques de los que tuvo que defenderse arma en mano. Una vez instaurada la II República, arremetió a diario en sus artículos contra la misma, razón por la cual, el 20 de febrero de 1936 una muchedumbre arremetió contra su casa y los talleres de “El Día”, periódico del que era redactor, destrozándolos.

Durante la Guerra Civil sufrió palizas y ataques a su persona por su carácter polémico y su fe católica. Fue encarcelado y posteriormente indultado por el Gobierno de la República por haber gritado "mueran los incendiarios" delante del Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora durante su viaje a Alicante. Además, sus hijos fueron encarcelados en Madrid y Málaga hasta el final de la guerra.


Juan Sansano en su periódico “El Día”, fue uno de los primeros en apostar por la valía de Miguel Hernández. El Día el 14 de julio de 1930, escribe: « Todas las mañanas cruza las calles de Orihuela un humilde cabrero con su zurrón y su cayado. Va la huerta para que pasture el ganado. Allí permanece horas y horas, a la sombra de las moreras gigantes, escuchando el chirrido de las norias y el cantar de los sembradores lejanos o de los sufridos trabajadores de la parva. ¿Sabéis quién es el cabrero? ¡Un nuevo poeta! Un recio y magnífico poeta, cantor maravilloso de las melancolías de la tarde, de las caricias frescas de las auroras de la noche ».


A su vez Miguel Hernández escribió de él en 1931: El poeta Sansano "batalló con dragones y gigantes".


Continua y finaliza en: “Orihuela, punto de desencuentro (y II)”


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[A] Cf. facsímil en Ramón Sijé: luces y sombras (op. cit.; págs. 33-34).

[B] M. Chevallier: Tesis doctoral en L'homme, ses oeuvres et son destín dans la poésie de Miguel Hernández. Tesis doctoral en francés. Lille, 1973; pág. XXVII, n.f.

[C] Biografía de Miguel Hernández

[D] Fundación Miguel Hernández – Coetáneos.

[E] Ramón Sijé, el estigmatizado – Ramón Fernández Palmeral (Alicante, 2006)

[F] Ramón Sijé- Miguel Hernández:Una Relación Mitificada - Por Eutimio Martín

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"NI ESTA EL MAÑANA - NI EL AYER - ESCRITO" - A. Machado .

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