ORIHUELA. Punto de Desencuentro (y II)
Finalmente el desencuentro entre La Falange y los dos poetas se produjo por diversos caminos, comenzando por el suyo propio. Según nos dice J. Poveda: « Eran dos polos muy opuestos. Uno era como un soñador de un Renacimiento Cristiano, apologético y con visiones celestiales de una España que tenía que regresar a su pasado histórico; rebuscador de frases hechas (...)
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El desencuentro de Ramón Sijé, viene dado por su relación con Jiménez Caballero, quién parece ser había sido su fuente fundamental de información sobre el falangismo. La obsesión de Sijé era hacer del cristianismo un istmo político. Para él, ni comunismo, ni socialismo, ni fascismo: Cristianismo. En unos apuntes suyos para una presentación pública de
Según Agustín Sánchez Vidal y Cecilio Alonso la idea de Sijé sobre el Imperio, consistía en realizar el Reino de Dios en la tierra. Entendiendo como una sumisión temporal del poder al catolicismo en pro del ideal cristiano de convivencia y en contraposición a la política de destrucción de las ideas espirituales de la persona, propugnada por al neorromanticismo del culto al líder que se da, según él, en las dictaduras totalitarias y personalistas de la época (Stalin, Hitler, Mussolini). Una idea como puede verse más cercana a José Antonio que a Ledesma.
La línea que había tomado El Gallo Crisis, molestó a Giménez Caballero, que acusó a la revista de “miserable”, por negarse a darle un aire más popular y menos intelectualoide al estilo de La Conquista del Estado, por lo que el 19 de abril de 1934 escribe a Sijé: “‘Gallo Crisis va a ser una revista más minoritaria, gongorista, conceptista, con aire bergaminesco de cara y cruz. Lo siento. Ustedes (..) debían ir por un sendero más claro, rotundo, popular, ardiente, inteligible a las masas. Pero no es así”. Este directo ataque a la obra de Sijé motiva su airada respuesta en el número 1 de Gallo Crisis, donde en su artículo “San Agustín y el fascismo” arremete contra el filofascismo de Jiménez Caballero que erróneamente asimila al espíritu de Falange Española, escribiendo lo siguiente en clara alusión a la invitación de Ramiro Ledesma sobre la necesidad del abandono de la conquista del Estado por los cristianos en favor de la conquista del Estado por el pueblo:
« El fascismo tiene la razón de la fuerza, pero no la fuerza de la razón. Agota su propia capacidad creadora antes de llegar a la nación, cosa racional una, cosa real una: puño temeroso y amenazador. ¡Falange!... bueno; falange, falangina y falangeta: un dedo. Para moldear el concepto de España se necesitan todas las manos del alma » [C]
La muerte prematura de Ramón Sijé, acontecida en su pueblo natal, Orihuela, el día de nochebuena de 1935, nos impidió saber qué partido hubiera tomado un personaje tan complejo a partir del 18 de julio, pero suponemos que su concepto sobre Falange debió cambiar radicalmente cuando oyera o leyera las palabras de José Antonio en Callosa de Segura tres meses después de su artículo:
«Nosotros no podemos consentir que los obreros continúen envenenados por odios y rencores, ni podemos resignarnos a vivir en una España sin fe, dividida en ideas, partidos y clases; por eso predicamos la creencia en España, en su inmortalidad y en su universal destino.
También se nos critica y se nos acusa de emplear procedimientos y doctrinas de otros países, tachándonos de imitadores y se nos tilda de fascistas.
A los que tal dicen hemos de contestar que si por fascistas se entiende aquellos hombres que tienen una fe y una creencia en sí mismos y una fe y una creencia en su Patria, como algo superior a la suma de individuos, como una entidad con vida propia, independiente, y con una empresa universal que cumplir, efectivamente, lo somos. Pero rechazamos tal calificativo si se cree que para ser fascista basta la parte externa, los desfiles, los uniformes, los actos espectaculares más o menos decorativos. Por eso la salvación de España está en nosotros mismos directamente, sin mediaciones de los partidos políticos, ni de los diputados, ni de nadie más que nuestro esfuerzo y voluntad».
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Miguel
En opinión de su biógrafo Francisco Martínez Marín, lo que le llevó a incorporarse de forma activa y militante al Partido Comunista alistándose el 23 de septiembre de 1936 en el 5º del regimiento de Enrique Líster como comisario de cultura, fue el conocimiento de la muerte de García Lorca el 19 de agosto de 1936 y la muerte de su suegro (Manuel Manresa, guardia civil) el 13 de agosto de 1936 en Elda.
Llegada la derrota algunos falangistas como Romero Murube, Bellod , Sansano o Sánchez Mazas, le ayudan a huir, le esconden, o interceden para que su condena a muerte le sea conmutada, pero a pesar de todo “la venganza de los enanos” cae sobre él abandonando a una mísera muerte al poeta que escribió:
“Que nadie os haga nunca prisioneros,
si no es tierra triunfante y española
aconsejada por los limoneros,
la libertad, un sueño de amapola.
No vea entre nosotros ni un vencido,
y que por vuestro arrojo constelado
llevéis al pecho un cielo anochecido
con todos los luceros del soldado”. [E]
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Orihuela. Punto de encuentro y desencuentro de
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[A] J.Poveda: Vida, pasión y muerte de un poeta:
[B] Ramón Sije – Miguel Hernández. Una relación mitificada – Eutimio Martín
[C] La ideología política de Ramón Sijé (2ª parte) – Antonio Peñalver
[D] “Miguel Hernández y Federico García Lorca” – Francisco Esteve en Peritos Nº 9
[E] “Oficiales de la VI División” –
(1937-1939)

ramon fernández palmeral dijo
Me agrada mucho que os preocupíes con Ramón Sijé y Miguel Hernández. Ernesto Giménez Caballero llegó a decir que los dos jóvenes dueron falangistas. Ernesto y Ramón tuvieron una cierta amistad, por ello Ernesto vino a Orihuela el 2 de octubre de 1932 para la inauguración del busto de Gabriel Miró en la Glorieta. Ninguno de los oriolanos estuvieron afiliados a la Falange de José Antonio.
21 Mayo 2007 | 07:49 PM