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La Coctelera

MEMÓRIAZUL

Espacio construido para preservar la memoria de todos aquellos falangistas que vivieron y murieron por una España mejor.

3 Diciembre 2007

2007 - EL MILAGRO CONTINUA

«No es verdadera abnegación, de ordinario, la que elige la prueba, sino la que aguarda en todo instante, con ánimo igual, las que Dios envía. Suele ser más difícil soportar sin quejas las incomodidades cotidianas que romper aisladamente, enardecido por la ocasión, en un acto heroico. Al acto heroico no le falta nunca, mirado de lejos, una aureola atractiva; mientras que la diaria realidad es casi siempre, además de incómoda, prosaica. Así, la cima de la virtud está en el cumplimiento seguido y oscuro de eso que se llama sencillamente "el deber".»(1)


Así decía José Antonio Primo de Rivera en su artículo para el diario
La Nación, del 20 de diciembre de 1930, titulado “El milagro de la Guardia Civil”. Ya por aquel entonces José Antonio, se extrañaba que en una España en decadencia, llenas de personas en constante inclinación a «“esquivar el deber” No por cobardía -a veces es más duro lo que emprendemos que lo que dejamos-, sino por inquietud, por falta de "seriedad en la vocación".», pudiese haberse generado un cuerpo de hombres buenos, capaces y cumplidores como era la Guardia Civil de entonces. Decía de ellos: “La Guardia Civil es precisamente negación de los dos defectos. De un lado, nada más severamente adicto al cumplimiento del deber que un guardia civil. Al cumplimiento del deber sin brillo; del de todos los días; con perfección que igual se extrema en el servicio extraordinario y en la aburrida misión de recorrer durante ocho o diez horas carreteras intransitadas. Y de otro lado, nada más devotamente impregnado del espíritu del Cuerpo -disciplina, sentido social- que un guardia civil. No hay uno siquiera que acepte personal recompensa ni aun elogio. Una y otro los declinan siempre en provecho y gloria del instituto, al que pertenecen con la ufanía y el rendimiento del que profesa en una religión.”; y terminaba recriminándose a si mismo: «Pasamos a su lado. Los saludamos. Y seguimos con emoción confortadora, en la que tal vez asoma un punto de remordimiento. Ellos quedan allí, velando por todos: austeros, severos, sencillos, como si no hicieran nada sobresaliente; con la robusta serenidad de lo duradero.»(2)


En esta España nuestra en la cual actualmente los valores morales son un activo a la baja, nos sigue sorprendiendo que unos jóvenes se ofrezcan voluntarios para desempeñar solos y desarmados en tierra extraña una misión en salvaguarda de la seguridad de sus conciudadanos. Que diferentes de esos jóvenes que de “finde” en “finde” trabajan sin amor a su “arte” con el único fin de ganar un triste estipendio para subvencionarse el alcohol o las drogas del fin de semana. Que diferentes de esos jóvenes que buscan el riesgo y se sienten heroes por apuñalarse o machacarse a la salida del Metro en pro del “Fascismo” o el “Anti-fascismo” y luego vuelven al pesebre a comer la comida calentita de mamá.


Una misión que comenzó un 7 de junio de 1968, con la muerte en Villabona (Guipúzcoa) de José A. Pardines Arcay de 25 años, y a culminado a fecha de hoy con la muerte de Raúl Centeno y Fernando Trapero. Entre uno y otros, 204 camaradas les precedieron en la senda del deber.


Por todo y en homenaje a ellos recuperamos algunos fragmentos de un manifiesto de FE de las JONS, que en Abril de 1980 fue publicado en varios medios, para que salvando las distancias temporales cada uno reflexione en la vigencia actual de lo que allí se expuso.


«[...] La absurda política que nos gobierna y que sirve – al menos objetivamente – a dictados e intereses imperialistas y marxistas está sembrando entre las Fuerzas de orden Público y, concretamente, en la Guardia Civil el descontento y la desmoralización. Se busca el enfrentamiento con el Poder Judicial, se les restringe el ejercicio de sus atribuciones: se coarta el principio de autoridad…se les aísla y se les rechaza socialmente en algunas zonas. […]


Con el pueblo Falange Española de las J.O.N.S. está al lado de la Guardia Civil, de esta institución que, en el plebiscito del Sarre, pudo ser la Guardia de Europa: que ha sido copiada por tantos Estados: que es ejemplo de abnegación, patriotismo y eficacia para otras fuerzas similares.


Falange Española de las J.O.N.S. vuelve a decirles: “Llegó la hora, noble hermano, de que sepas que no estás solo, de que alguien te sigue, te busca, te defiende cuando tu cometido es burlado. […]


Falange Española de las J.O.N.S. no pretende utilizar a la Guardia Civil con fines partidistas, pretende que juntos podamos entregar a nuestros hijos una Patria plena de Pan y Justicia, y no una España rota en mil pequeñas dictaduras marxistizadas opresoras del pueblo y la democracia.


Falange Española de las J.O.N.S. deplora la muerte de tantos guardias civiles caidos como si se tratara de sus propios muertos: pero, como la Guardia Civil sabe que la muerte es solo un acto de servicio más y un incomparable honor cuando se muere por la defensa de la sagrada unidad de España y por la libertad, la integridad y la dignidad de los españoles. […]


Falange Española de las J.O.N.S. a través de José Antonio dice de la Guardia Civil:
“¿Cómo pueden darse entre nosotros hombres de este corte en tal abundancia? No una docena, ni un centenar, sino veintitantos millares. ¿En qué especie de metal incorruptible los transmutan cuando les invisten el uniforme, que así quedan inmunes a todo mal ejemplo? ¿Qué maravillosos fluidos, llegados de Dios sabe qué distancia, captan los picos del tricornio, que así neutralizan en quien lo lleva toda imperfecta inclinación nativa? Es un milagro: el milagro de la Guardia Civil. No es que la Guardia Civil haga milagros, sino que es un milagro en sí misma.”(3)


Un milagro al que nuestros políticos, por ineptitud y cortedad de miras unos, y por obediencia a los dictados extranjeros otros, quieren poner fin para derribar otra muralla que impide la desmembración de la Patria.


Pero nosotros pese a lo que se propongan, creemos en la Guardia Civil.
“Así, mientras unas instituciones caducan decía José Antonio - y otras no medran por falta de perseverancia o de solidaridad, la Guardia Civil sigue como siempre: ni mejor ni peor, sino "perfecta"(4). Y en aras de esa perfección, sabemos que el milagro continuará para seguir defendiendo a España y a los españoles, aunque las fuerzas marxistas e imperialistas hagan leyes para minar su probada abnegación, su intachable espíritu de servicio y su profundo amor a la Patria.

¡ARRIBA LA GUARDIA CIVIL!

¡ARRIBA ESPAÑA! » (5)


……………………………………………….


(1), (2), (3), (4):
EL MILAGRO DE LA GUARDIA CIVIL – José Antonio Primo de Rivera. La Nación. (20 de diciembre de 1930).

(5): JOSÉ ANTONIO Y LA MILICIA – Fernando Porro Guerrero. Ed. Vassallo de Mumbert (1985) – Cap. VI-9. “Hacia el fin de un milagro: el de la Guardia Civil."

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