NOTICIAS EN AZUL - En memoria de Antonio Castro García
Emocionada crónica del periodista tinerfeño Andrés Chávez, publicada el 07 de enero de 2008 en el digital canario EL DÍA.ES, sobre la muerte del falangista canario Antonio Castro García, otrora alcalde de la ciudad turística del Puerto de La Cruz en el Norte de Tenerife.
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Superconfidencial Andrés Chaves
ANTONIO CASTRO GARCÍA
1.- Pasaba de los 80 años; pero nada hacía presagiar un final tan inesperado. Murió repentinamente en el Puerto de la Cruz don Antonio Castro García, alcalde que fue de la ciudad norteña en la que nací. Era un hombre profundamente cordial, que jamás renunció a sus ideas. Bajo algunas expresiones enérgicas se escondía su bondad. Era hijo de don Antonio Castro Díaz, un industrial portuense que fabricó, junto al muelle, en la calle de Las Lonjas, refrescos y sifones. Los que se tomaban los turistas de los años cuarenta, cincuenta y sesenta y nosotros, los chiquillos del Puerto, que le íbamos a pedir a don Antonio polos de hielo. Era falangista y me dio clase de Formación del Espíritu Nacional. Igual que ocurriera con otra gran persona, a la que quiero recordar y que felizmente leerá este artículo, don Francisco Suárez, delegado del Frente de Juventudes, supieron educarnos. No había nada de sectarismo en sus clases. Jamás les escuché pronunciar la palabra "rojo". Nunca. Defendían sus ideas con corrección y nos dejaban en paz.
2.- Puede que porque aquello era ya el tardo franquismo, o no tanto, nosotros fuimos niños felices con maestros así. A Antonio Castro le tocó administrar parte de la herencia política de Isidoro Luz, junto a hombres como Marcos Brito, Felipe Machado del Hoyo y Felipe Machado González de Chaves. Y mi propio padre, en sus años de alcaldía accidental. Dirigieron con mucho acierto un Puerto cordial y amable, que empezó a tirar con fuerza del carro de la economía insular en épocas económicas complicadas. Daba gusto pasear por una ciudad que nacía de nuevo, con la anarquía propia de los tiempos pero con un fondo de belleza incuestionable.
3.- Los ediles de entonces perdían dinero en el Ayuntamiento. No tenían sueldo; apenas unos gastos de representación. Hacían encajes de bolillos para sacar la ciudad adelante. Antonio Castro fue un hombre bondadoso, amante de su familia, íntegro. A veces la política nos distanció, pero siempre le guardé un gran respeto. Lamento mucho su pérdida y quiero testimoniar a su viuda y a sus hijos el sentimiento más sincero de pesar por su muerte. Les queda, nos queda a todos, su recuerdo, su forma de ver la vida, su sabio consejo y su exquisito talante personal. Un hombre del Puerto, que ya no podrá ver más -o a lo mejor sí, desde otro lugar- las luces y las sombras de la ciudad que contribuyó a crear. Siento muchísimo su muerte.

memoriazul dijo
MARTES, 15 DE ENERO DE 2008 - eldia.es
La Media Columna Francisco Ayala
Antonio Castro
HACE TIEMPO que no nos comunicábamos pese a las ganas que teníamos de vernos por parte y parte; Antonio, con un mal que le imposibilitaba moverse con soltura y trabajar sin descanso; y yo, metido en un trabajo siempre cambiante, siempre nuevo, que me hace asimilar la mala costumbre de "dejar para mañana lo que puedes hacer hoy", que es una costumbre nociva, convertida en refrán que casi siempre se cumple. Sólo nos unió, esporádicamente, el teléfono, que me traía la alegría y la tranquilidad de que estaba con vida, aunque su salud no era la misma. Sé que no lo pasó bien en este largo período en el que se vio privado del dinamismo que marcó su existencia inquieta, creadora, enérgica y vocacional.
Hubiera sido un gran político, como demostró sobradamente, plasmado en obras y buen gobierno, cuando desempeñó la alcaldía portuense. Fue un gran gestor de la vida pública de la Ciudad Turística, y no sólo mantuvo íntegro el buen hacer del que también fue alcalde, don Isidoro Luz Cárpenter, artífice de la asombrosa transformación del Puerto de la Cruz, sino que mejoró notablemente todo lo que estaba hecho, añadiendo mucho de lo que estaba por hacer y dando un enfoque distinto, que mejoró la estampa interior y exterior del Puerto, que creo yo, vivió entonces su "siglo de oro" turístico.
Una afección repentina malogró su estado físico y sus planes y realizaciones de presente y de futuro. Y cuando se vio obligado a abandonar la vida pública, dejó un ejemplo inimitable que fue premiado por la corporación municipal con la Medalla de Oro de la Ciudad.
Sin Antonio Castro en la alcaldía, aunque le siguieron buenos regidores municipales, unido al privilegiado y discriminatorio progreso de la zona Sur de la Isla, que representó una indiscutible competencia, el Puerto de la Cruz comenzó a decaer en el aspecto turístico. Y para Antonio, no sé si sería mejor no ser testigo del impensable y peor momento político que está experimentando la ciudad, tan diferente a aquel Puerto insuperable de Antonio Castro García. Descanse en paz el entrañable amigo y camarada, como le hubiera gustado a él que lo despidiera, ya que eso fuimos toda la vida.
http://www.eldia.es/2008-01-15/criterios/criterios9prn.htm
21 Enero 2008 | 03:42 PM