Ha nacido BAKANIK
Durante los últimos años hemos asistido a varios intentos más o menos afortunados de crear un espacio dedicado a la difusión de las noticias referentes al denominado mundo azul.
En el imaginario falangista,
Con mejor o peor suerte, adoleciendo de más o menos independencia con respecto a este o aquel grupo, durante mucho tiempo se ha buscado sin éxito la aparición de una agencia de noticias que fuera más allá de la mera endogamia.
Desde hace unos días ha aparecido en nuestro panorama BAKANIK, blog que en su declaración de principios dice ser simplemente un espacio donde tendrán cabida los artículos de opinión y se resaltarán y comentaran artículos publicados en prensa desde una óptica netamente nacionalsindicalista y pretender que, a través de lo que allí se escriba, todos cuantos se acerquen con espíritu limpio hasta suss páginas puedan hacerse una idea cabal del modo de pensar y sentir y del enfoque vital que nos permite considerarnos falangistas.
Como a cualquier iniciativa encaminada a crear espacios comunes e independientes, les deseamos la mejor suerte en su andadura.
Pasamos a reproducir su carta de presentación de indudable simbolismo:
« BAKANIK era un señorial café del Madrid republicano situado en el aristocrático barrio de Salamanca (en la calle que se llamó Héroes del Diez de Agosto, hoy, Salustiano Olózaga). Templo de la fatuidad, entre sus veladores hallaba cobijo lo más granado de la aristocracia capitalina y de provincias, de paso en la ciudad. No era un local accesible a todo el mundo: la elegancia formal y los signos externos de riqueza (guantes de cabritilla, zapatos de tafilete e Hispano-Suiza en la puerta) constituían el particular código regulador de su derecho de admisión.
De BAKANIK salió una tarde José Antonio dispuesto a cambiar el mundo y a jugarse la vida en el empeño. Si alguna querencia le quedaba por aquel ambiente en el que, a fin de cuentas, se había educado y le era propio, los tiros certeros que acabaron con la prometedora existencia del joven Matías Montero lo confirmarían en su inicial resolución de ponerse al servicio de las causas más nobles, desdeñando el oropel del éxito profesional y desoyendo a quien mostraba una miope incapacidad para mirar más allá de sus alicortas ambiciones de salón. (“Pero, ¿qué necesidad tiene usted, José Antonio, de arriesgar su rango y posición en aventuras como las que se propone emprender?”)
BAKANIK marca la línea divisoria entre el José Antonio de antes y el José Antonio de ahora. Y es que, para cultivar la actitud verdaderamente aristocrática ante la existencia, cualquier sitio es bueno. Cualquiera, excepto el BAKANIK de turno y moda. Cuando se miran de cerca aquellas viejas fotos de José Antonio enfundado en un traje de etiqueta y pajarita, muy del gusto de los habituales de BAKANIK, se tiene la sensación de estar ante la viva imagen de un tigre enjaulado pugnando por respirar a pleno pulmón el aire precioso de los campesinos, de aquellos pueblos de media España que su destino le llevaría muy pronto a conocer, muy lejos de BAKANIK, reclamando maromas justicieras para el caso de llegar a faltar a su palabra empeñada en el proscenio del cine de la comarca.
Antes, en el BAKANIK, debió sufrir hasta el hastío las conversaciones estúpidas e insustanciales de los “niños bien”, las ensoñaciones de los alfonsinos, la gravedad sólo aparente de los jóvenes diputados de
La fidelidad a BAKANIK trajo muchos problemas a José Antonio: "Un obrero –decía- después del trabajo puede irse con sus amigos a una taberna, y a mí me critican porque voy con los míos a un bar." Y más explícitamente: "Ramiro me reprocha que vaya a beber un whisky a Bakanik a las nueve y media de la noche cuando acabo la primera jornada del trabajo - decía una vez José Antonio -. ¿Es que, forzosamente, por ser Jefe de Falange, me debo encerrar en casa o irme a sentar en una taberna de los barrios bajos o en un café céntrico de currinches?"
Nosotros recuperamos hoy el nombre de BAKANIK para recordarnos que el pensamiento social y patriótico de José Antonio vino a nacer, precisamente, contrastando con las conversaciones de aquella micro-sociedad bienpensante del elitista café madrileño. Un nombre oportuno, ahora que los cuatro rincones de lo que queda de
Dispóngase pues el lector a tomar asiento y a saborear una buena ración de España amarga, la especialidad de esta casa, pero convenientemente aderezada con unas buenas dosis del licor del optimismo y de la esperanza (alegre y faldicorta) en un futuro mejor.»


Anto dijo
fuu que novelón de historia, pero buena eh?
chao , bss
14 Octubre 2008 | 12:47 AM