Garzón: "Ni olvido ni perdón".
« Principios de agosto de 1936. El Ejército Nacional avanza imparable hacía Madrid por las ruta de Extremadura. El director de la prisión de Jaén decide trasladar por tren a todos los presos políticos para evitar su liberación. El traslado conocido por las milicias locales es rápidamente puesto en conocimiento de sus homólogos en Madrid que ven en este una ocasión de aplicar la “justicia del pueblo”.
El primer convoy, el del día 11, es detenido a la entrada de la estación de Atocha y 11 hombres son asesinados sobre las mismas vías. Entre ellos se encontraban los hermanos falangistas Carmelo y Juan Torres Romero y el estudiante del SEU Ramón Contreras Graciano.
El día 12 se repetiría la matanza en la estación de Santa Catalina en Vallecas, pero esta vez sin ningún proceso selectivo. La escolta de la Guardia Civil es retirada por orden del ministro de la gobernación y 245 presos son asesinados.» (1)
……………………………
Cientos de casos similares se repitieron a lo largo de todo el territorio nacional con el resultado de 100.000 muertos en ambos bandos víctimas de la represión. Los llamados “paseos” fueron protagonistas de las noches en las que las llamadas “escuadras negras” o “escuadras del amanecer” actuaban a sus anchas, especialmente durante el primer año de conflicto. Paulatinamente estas razias fueron sustituidas por la justicia estamental, teniendo su continuidad natural en el bando vencedor llegado el momento de pasar cuentas, pero nada nos hace pensar que hubiera sido distinto en el hipotético caso de una victoria del bando republicano a la vista de casos como el narrado.
Tal vez por eso las fuerzas políticas que negociaron la vuelta de la democracia a España, fueron unánimemente partidarios de la solución a los males enconados por la represión de ambos bandos, propuesta en los 60 por el PCE de Santiago Carrillo. Plasmada en la Ley de amnistía de 1977, tuvo firmes valedores en personajes tan variopintos como Dionisio Ridruejo, Manuel Fraga o Xavier Arzallus (que la defendió ante las Cortes), si bien es cierto que había tenido sus antecedentes en el Decreto de 1969, promulgado por el régimen de Franco, que consideró prescritos los delitos derivados de la Guerra Civil, 30 años después, lo que permitió la vuelta a España de muchos exiliados.
Aun así, una querella criminal presentada en los 90 por familiares de las víctimas de la represión popular en el Madrid republicano, contra Santiago Carrillo (Consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid – con entre 2000 y 5000 muertos a sus espaldas) era desestimada por un entonces no tan conocido juez Garzón, amparándose en la citada ley de amnistía.
Ahora este mismo juez pretende en un claro ejercicio de activismo judicial abrir una “causa general”, paralela a la realizada por la justicia franquista de postguerra a pesar de estar este tipo de actuaciones, expresamente prohibidas por nuestra Ley de Enjuiciamiento Criminal.
Garzón establece una diferencia entre la represión de uno y otro bando, manteniendo que los asesinados en el bando republicano fueron legitimados en su día por el bando nacional a pesar de no conceder a este ninguna legitimidad, y alegando que los represaliados republicanos “fueron perseguidos, encarcelados, desaparecidos y torturados” (como si esto estableciera una característica exclusiva del bando nacional) y que estos delitos “no admiten perdón u olvido”, entendiendo que al no haber aparecido los cadáveres el delito es permanente.
En una pirueta a las que nos tiene acostumbrados, pretende que la represión franquista sea declarada delito contra la humanidad, lo cual no estaba tipificado con anterioridad a la guerra civil, pues lo fue tras los juicios de Nuremberg en 1945 (lo que le sirvió para desestimar la querella contra Carrillo).
Ante las dificultades el juez no se arredra, y puesto que la Audiencia Nacional no sería competente, califica el Alzamiento como un delito en sí mismo contra altos organismos de la nación (tipificado con anterioridad), ante lo cual si lo sería, calificando el resto de muertes como delitos conexos (¿¿??), pese a lo cual la Fiscalía mantiene que no se trata de un proceso de justicia universal y debe ajustarse a la territorialidad (Juzgados ordinarios del lugar de los hechos).
La calificación de genocidio para los delitos cometidos en el bando nacional fue una iniciativa del Foro para la memoria y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, pero tanto Garzón como estas asociaciones no mencionan que aparte de los asesinados por motivos políticos, 7000 eclesiásticos y 3000 laicos lo fueron solo por motivos religiosos durante la Guerra Civil. Lo cual si representa a las claras una persecución sistemática y genocida de víctimas inocentes (véase el caso de que nunca con anterioridad en Europa, se había asesinado, torturado y violado a enfermeras de la Cruz Roja).

Mientras que Margarita Nelken autora de la frase “Queremos llamaradas que enrojezcan los cielos y mares de sangre que inunden el planeta” cuenta con una calle en Badajoz y la responsabilidad de los asesinatos de los trotskistas del POUM como Andreu Nin y los 281 miembros de la Lliga Regionalista de Cambó fusilados en Cataluña, permanecen abiertos, la Ley de la Memoria Histórica sigue adelante devolviendo dignidad a restos olvidados, pero justificando actos innobles como la mutilación del monumento al general Yagüe en San Leonardo (Soria) el pasado 11 de los corrientes. (2)
Para nosotros la tendencia a la notoriedad en la carrera de este juez mediático está clara, pero tal vez la jugada en la sombra de esta actuación en particular no lo esté tanto. Si dichos crímenes fueran calificados como crímenes contra la humanidad, el régimen franquista sería declarado genocida y por lo tanto ilegal su apología. Para nuestra desgracia, la Falange en genérico ha sido metida en el mismo saco que todo lo que colaboró con el Régimen, sin tener en cuenta épocas, unificaciones forzadas o disidencias, al reclamar al Ministerio del Interior que identifique a los máximos dirigentes de Falange desde el 17 de julio del 36 hasta el 13 de diciembre de 1951. ¿Significaría esto la ilegalización de todos los partidos de inspiración falangista?.
Si algo resultaría esperpéntico sería ver en la picota la memoria de, entre otros, los ancestros de Fernández de la Vega, Bono o Bermejo.
……………………………………………………..
(1).- Los trenes de la muerte de Jaén _ Alfredo Semprun (larazón.es – 19OCT08)
(2).- Aparece decapitada en Soria la estatua del general Yagüe_ (elmundo.es (13OCT08)
