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La Coctelera

MEMÓRIAZUL

Espacio construido para preservar la memoria de todos aquellos falangistas que vivieron y murieron por una España mejor.

9 Diciembre 2008

La camisa azul

En el I Congreso de Falange Española celebrado el 7 de octubre de 1934, se decidía el uso de un símbolo que a partir de entonces sería seña de identidad de los falangistas y que les acompañaría en la gloria de su lucha por una España nueva que nunca llegó y en la pena de verse convertidos en acompañamiento coreográfico de la vieja derecha rancia que volvió a gobernar España por cuarenta años, aupándose en el sacrificio de miles de ellos que dieron su vida por una España más grande y más libre, pero sobre todo… más justa.


Cuando ese símbolo llegaba al acerbo falangista, ya muchos habían caido defendiendo su ideal sin haber contado con la oportunidad de haber cantado un “Cara al sol”; no habían visto flamear una bandera rojinegra, sino era la de la CNT, ni “ella” había podido bordar en rojo su camisa nueva.


Pero en muchos de sus armarios, modestos armarios de proletario, hubierais podido encontrar una camisa azul, azul mahón del industrial, el mecánico, el electricista, del obrero al fin, y es por eso que se eligió ese color para vestir los pechos de los falangistas. Camisa azul que ya vestían en su día a día sin más adorno que las manchas que el sudor o la herramienta ponían en ellos, mucho antes de que aquel I Congreso aunase la revolución con la tradición añadiéndoles el yugo del esfuerzo común en lo material y las flechas de la unión en lo espiritual.


A muchos de vosotros si os preguntasen cual es la diferencia entre la camisa de un falangista y la camisa de un obrero, contestaríais que tal diferencia estriba en el bordado que lleva sobre el corazón, pero erraríais, porque la única diferencia no está en la camisa sino dentro de ella, ya que tal como decía Calderón: “no adorna el vestido al pecho, que el pecho adorna al vestido”, y es que dentro de la camisa de un falangista alientan además del espíritu de trabajo, el de sacrificio y el de grandeza.


Durante las últimas semanas hemos vivido horas amargas de desprecio y humillación, viendo como nuestros símbolos que en todos los referéndums aparecen por triplicado en las papeletas de votación, eran tratados como si de representaciones de partidos ilegales y criminales se tratasen, mientras que por otro lado eran utilizados por los “titiriteros” de la “cosa nostra” para hacer mofa y befa de ellos, con el preceptivo permiso de la autoridad competente, que días después retiraba medidas de la Virgen del Pilar de los retrovisores de los fieles que acudían a la misa de la Basílica del Valle de los Caídos.


No se puede decir que no hubieran avisado de que lo harían, pero aun así “inasequibles al desaliento” cientos de falangistas intentaron acceder como todos los años a rendir su oración a la tumba de José Antonio, con el resultado que todo sabemos.


La Ley de Memoria Histórica persigue los símbolos, de forma y manera que tenemos que soportar que símbolos de partidos legales que participan en las elecciones, sean por otro lado considerador ilegales e indignos de aparecer en edificios públicos o sobre la ropa de los ciudadanos en las ocasiones que el gobierno de turno consideren oportunas


Los símbolos es lo que persiguen. Si cientos de obreros con su camisa azul limpia y exenta de símbolos hubieran acudido a oír misa al Valle de los Caídos ¿Qué excusa hubieran utilizado? ¿A que ley hubieran recurrido? ¿Quién nos hubiera impedido la entrada?.

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"NI ESTA EL MAÑANA - NI EL AYER - ESCRITO" - A. Machado .

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