Frases para la reflexión.
«Ese mismo día [12 de abril de 1937] el Generalísimo convoca al conde de Rodezno, conde de la Florida, José Mártinez Besarain y Mariano Ulíbarri, comunicándoles su designio de unificar Falange Española y la Comunión Tradicionalista (1). Según el informe del conde Rodezno en la Asamblea General de la Comunión del día 16, Franco les dijo que tras la guerra, si no estaban las dos fuerzas unificadas, se produciría otra vez la división entre izquierdas y derechas, pues la masa de filiación izquierdista lo haría a la Falange, mientras que la de derechas lo hace al Requeté. También que era necesaría para aminorar lo que hubiera de extremado en la Falange.(2)»
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Cita de “La tercera Falange” Manuel Brants Reyes (Ed. Reconquista, 2003) – Pag. 133.
(1) “Historia de la Unificación”- M. García Venero. (Dist. Madrileñas. 1970). Pag. 189.
(2) “D. Javier, una vida al servicio de la libertad”. M.T. Borbón-Parma, J.C. Clemente, J. Cubero Sánchez (Plaza y Janés. 1997). Pag. 153-155.
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COMENTARIO:
Después de las esperpénticas conversaciones de Lisboa del 16-17 de enero de 1937, entre Pedro Gamero del Castillo y Jose Luis Escario (neo-falangistas, procedentes de las filas monárquicas) por parte de Falange, a los que se suma de forma clandestina Sancho Dávila, con los representantes de Fal Conde, y las posteriores de 17 de febrero en Salamanca, ya con Rodezno, habían dejado claro por ambas partes que dicha unificación no era doctrinalmente viables.
Entre ambas, el 2 de febreo la Falange procede a la difusión clandestina del discurso de José Antonio pronunciado en el Cine Europa un año antes. Dicho discurso, uno de los más encendidamente revolucionarios del fundador, es prohibido por la Delegación de Prensa del Cuartel General de Franco por las duras criticas que hacía tanto a la derecha como a la izquierda.
Haciendo caso omiso de tal orden el discurso es difundido por todos los medios posibles, incluida la radiodifusión, por lo que todos los falangistas implicados fueron detenidos y posteriormente puestos en libertad tras la incautación de los ejemplares impresos.
Este hecho, como aventura Brant Reyes, pudo ser el que sellara la sentencia de muerte de Falange Española como tal, acelerando el proceso de unificación.
Las derechas dominantes en el estamento militar no podían permitir la connivencia con una Falange revolucionaria que sería el banderín de enganche de las masas izquierdistas una vez asimiladas por la derrota y ganadas por el espíritu nacionalsindicalista, por lo que se procedió a una cuidadosa operación de infiltración y disgregación que desembocó en los sucesos de Salamanca en abril de 1937 y el posterior Decreto de Unificación.
