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MEMÓRIAZUL

Espacio construido para preservar la memoria de todos aquellos falangistas que vivieron y murieron por una España mejor.

13 Octubre 2009

Conversaciones con el líder de los “Treintistas” – Ángel Pestaña (I)

Por Ricardo Fdez. Coll "Richi"

 Noviembre de 1933

- "Falange. Historia del fascismo español" Stanley G. Payne año 1965 pagina 71

-"José Antonio Primo de Rivera" Stanley G. Payne año 2003 página 213

"... Se decía que Ángel Pestaña, el líder "treintista" tenia un buen concepto de José Antonio y éste le devolvió el cumplido. El jefe de la Falange hizo su primer esfuerzo para tratar con Pestaña durante una visita que realizó a Barcelona poco después de la fundación del partido. Pestaña se manifestó muy cauteloso y la entrevista no llego a celebrarse; ulteriores contactos lleváronse a cabo a través de Ruiz de Alda y del dirigente barcelonés Santa Marina. Pero Pestaña mantenía su desconfianza y no se llego a ninguna colaboración. Más tarde a finales de 1935, se realizo un nuevo intento para interesarle, pero él y sus amigos exigieron constituir una candidatura electoral totalmente separada en las próximas elecciones. Solo llego a establecerse un principio de acuerdo, en una breve declaración de principios conjunta, sobre la creación de un movimiento de la clase trabajadora en la que se condenaba la violencia anticlerical, pero nada más. Creyendo que la Falange contaba con más dinero del que realmente tenia, Pestaña quería que aquella costeara los gastos de una candidatura "treintista" en Cataluña, lo cual era imposible. /239/

Nota:

/239/ Castillo y Álvarez, p. 132-134; conversaciones con Luis Santa Marina en Barcelona el 20 de diciembre de 1958 Libro I

"Mantuvieron contactos, secretos y fallidos, con el disidente cenetista Ángel Pestaña, con algunos cenetistas en activo y con algunos excenetistas." Libro II

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Cádiz

Ángel María de Lera amigo y camarada de Pestaña confirma la entrevista, no la sitúa en ningún lugar, ni fecha determinada, solo nos indica  que:

"... José Antonio Primo de Rivera, hijo del Dictador y jefe de un incipiente grupo fascista, deseaba tener un cambio de impresiones con él. Pestaña se mostró remiso en principio a atender esos requerimientos pero tras algunos rechazos, accedió a acudir a la cita, preparada por Sancho Dávila, primo de José Antonio, si bien a título personal exclusivamente, sin representación de grupo u organismo alguno, porque ya entonces se hallaba comprometido con algunos veteranos compañeros en la ventura de que trataremos más tarde. 

 Se ha hablado y especulado mucho sobre el encuentro habido entre Pestaña y José Antonio Primo de Rivera. Sin embargo, no existe ningún texto autorizado que nos permita poder transcribir fielmente, a la letra, lo que entre ambos interlocutores se trató. Yo me atengo a la versión del propio Pestaña, corroborada posteriormente por quienes mantenían entonces muy estrechas relaciones con él, como José Robusté, Marín Civera, Ricardo Fornells, Natividad Adalia, Ramón Navarro y otros.

 Fue precisamente, a raíz de haber sido elegido diputado a Cortes por Cádiz, en su segunda visita a La Línea de la Concepción, cuando yo le pregunte, ante dos o tres compañeros de la Agrupación, que había de cierto en los rumores que corrían sobre unas supuestas conversaciones de él con el hijo del Dictador. No pareció sorprenderle mi pregunta. Antes al contrario, sonrió y, como si se tratase de un hecho sin trascendencia, nos lo explico más o menos así: 

 Fue precisamente, a raíz de haber sido elegido diputado a Cortes por Cádiz, en su segunda visita a la Línea de la Concepción, cuando yo le pregunté, ante dos o tres compañeros de la Agrupación, qué había de cierto en los rumores que corrían sobre unas supuestas conversaciones de él con el hijo del Dictador. No pareció sorprenderle mi pregunta. Antes al contrario, sonrió y, como si se tratase de un hecho sin trascendencia, nos lo explicó, poco más o menos así:

  •  - Sí, recibí varios recados de parte de José Antonio Primo de Rivera o de sus amigos requiriéndome para celebrar una entrevista con él. A mí me pareció absurda y completamente fuera de lugar aquella pretensión. ¿De que podríamos hablar un hombre con sus antecedentes y compromisos de clase y yo? Luego pensé que es conveniente oír a todo el mundo y, por mi lado, me picaba la curiosidad de conocer la razón de su interés por mí. ¿Por qué? Me preguntaba yo. Por fin, después de algunas idas y venidas, concertamos una fecha y un lugar para la reunión y acudí a ella. Entonces me enteré del porqué y él para qué de su empeño en que nos viéramos y charlásemos. Ello obedecía a que en una conversación con Mussolini, cuando se trató de las posibilidades del fascismo en España, el dictador le dijo que solo un hombre salido del pueblo y con influencia en las masas trabajadoras podría dotar al fascismo español de la base popular necesaria, y no sé si por aquello del sindicalismo y Sorel, donde amamantó sus ideas, le dio mi nombre. Por eso, desde que volvió de Italia quiso entrevistarse conmigo. Yo le contesté que si Mussolini desconocía mi verdadera trayectoria, en cambio él, José Antonio, no debía ignorarla; que si un día rechace el bolcheviquismo por dictatorial y absolutista, con mayor razón aún estaba contra el fascismo, por entender que éste era una maniobra del capitalismo para destruir los movimientos reivindicativos de la clase obrera en el mundo. Él, naturalmente, quiso convencerme de que no era esa la intención de su partido. Entonces le pregunté yo porqué no se unían a uno cualquiera de los movimientos sociales que ya existen en España, y él me contesto que por dos razones: la primera porque eran antimarxistas, lo que les hacia incompatible con los partidos y organizaciones de este signo; y la segunda, por su patriotismo, por poner a la patria por encima de todo. Ella les alejaba también, por lo tanto, de los internacionalistas como el anarquismo y el sindicalismo revolucionario. Él y su grupo preconizaban la justicia social, pero dentro de una España fuerte, unida, sin lucha de clases, sin marxismo, sin separatismo ni internacionalismo. Yo le repliqué. Que estaba muy bien todo eso del amor a la patria, pero que el nacionalismo como doctrina política me parecía una idea superada y sin sentido en el mundo de hoy, causante de tantas guerras inútiles, y tan reaccionaria como el fanatismo religioso, y que, así como el dinero no tenía patria, los trabajadores explotados tampoco la tendrían hasta que logren construir una sociedad en que sean reconocidos todos sus derechos humanos, económicos, sociales y políticos. Dimos muchas vueltas entorno a estas cuestiones sin llegar a ningún resultado. Hablábamos en idiomas distintos. Eso sí, una cosa quedó absolutamente clara, y es que Mussolini se había equivocado totalmente al acordarse de mi nombre. Y nos separamos conociéndonos ya un poco mejor. Yo pienso que José Antonio Primo de Rivera es un joven inteligente y quizá bien intencionado, pero sin ideas claras, con un desconocimiento absoluto del pueblo. Todo lo que sepa de él lo ha aprendido en los libros y no en la vida. Ni él comprende al pueblo ni el pueblo podrá nunca entender su lenguaje. En cuanto a lo que Primo de Rivera pueda pensar de mí, lo ignoro, pero espero que haya comprendido, al menos, que nos separan demasiadas distancias de todo orden para que podamos coincidir nunca políticamente, por muy buena voluntad que pusiéramos en ello."

 Según Lera "El equívoco, de un lado, y la curiosidad de otro, les hizo encontrarse e intercambiar opiniones en un ambiente tenso, de cautelas y desconfianzas. Desvanecidas ambas motivaciones, no volvieron nunca a reanudar aquel diálogo imposible. En el relato de Pestaña, en sus palabras y en su voz no advertí ninguna muestra de desdén ni, por supuesto, de admiración. Sí de respeto y, acaso, un ligerísimo sentimiento de disgusto o contrariedad por no haber podido disuadir de sus propósitos a su joven oponente." (1)

Comentario

 Ángel María de Lera, nos confirma ciertamente la entrevista, pero sufre una verdadera confusión en los datos que nos aporta:

  •  - accedió a acudir a la cita, preparada por Sancho Dávila, primo de José Antonio, si bien a título personal exclusivamente, sin representación de grupo u organismo alguno, porque ya entonces se hallaba comprometido con algunos veteranos compañeros en la ventura de que trataremos más tarde.

Esta aventura era la fundación del "Partido Sindicalista" siguiendo sus escritos, y el programa y estatutos del "Partido Sindicalista" son de fecha de marzo de 1934

Fue precisamente, a raíz de haber sido elegido diputado a Cortes por Cádiz

Y aquí esta el error, en las elecciones de noviembre de 1933, las anteriores a la fundación del Partido Sindicalista, Ángel Pestaña NO se presento a las elecciones. Si lo hizo en febrero de 1936, que si salió diputado. Por tanto no podemos considerar cierta esta entrevista supuestamente preparada por Sancho Dávila, él cual en ninguno de sus escritos lo menciona. Además después de las elecciones del 16 de febrero, José Antonio no efectúa ninguna visita conocida a Cádiz.

Consideramos que Pestaña modificó a su conveniencia el relato de la entrevista, confirmando no obstante la entrevista con José Antonio.

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 3 de diciembre de 1933 (Domingo)

 Barcelona

 José Antonio y Julio Ruiz de Alda se encuentran en Barcelona. Les acompaña Luis Fontes de Albornoz amigo personal de José Antonio, visitan a Juan Vidal Salvo, abogado procedente de la "Lliga", autor de un libro titulado "Hitler", que tenia su buffet en la Ronda Universidad y por su mediación se conoció a varios dirigentes de la C.N.T.

 En esta visita conectaron con la Peña "Nos y Ego" cambiando impresiones con los directivos, entre otros con los comandantes López Manduley; José Fernández Ramírez y Julio Guerra Calero, este último seria uno de los primeros en afiliarse a Falange Española.

Conectaron igualmente con la "Unión Social Hispánica" sito en la calle Cardenal Casañas.

 Antes de marcharse Julio Ruiz de Alda, se intereso por Luys Gutiérrez Santamarina, el cual había escrito "Cisneros" y por ello encargo que lo localizaran y buscaran a Juan Vidal Salvo, Roberto Bassas y a Luis Fontes.

 El primer Jefe Local de Barcelona fue Juan Vidal Salvo y su primer local se encontraba situado encima de la sinagoga donde los judíos celebraban sus reuniones los sábados.

 El primer Triunviro de Barcelona, lo formaron Bassas, Santa Marina y Fontes de Albornoz. (2)

 22 de enero de 1934

 En el núm. 4 de "F.E." de fecha 25 de enero de 1934, en su página 7, artículo "Arriba España", se desprende la estancia de José Antonio en Barcelona, el día 22 de este mes de enero. Lo confirma el "Diario de Barcelona" del día 24 de enero, que informa "El joven diputado D. Antonio (sic) Primo de Rivera, estuvo el lunes por motivos profesionales, regresando a Madrid el mismo día"

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 Notas:

  •  (1) "Ángel Pestaña retrato de un anarquista" Ángel María de Lera, Librería Editorial Argos S.A., Barcelona, 3ª Edición 5/1978, páginas 309-311
  • (2) "Barcelona Objetivo Cubierto" José del Castillo/ Santiago Álvarez . Editorial Timón, Barcelona 1958 página 131

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