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MEMÓRIAZUL

Espacio construido para preservar la memoria de todos aquellos falangistas que vivieron y murieron por una España mejor.

20 Enero 2010

¿SE PUDO SALVAR A JOSÉ ANTONIO? (y II)

 [...] 

Al final, Fernández Coll, hace un resumen de todo lo escrito y encuentra muy claro que detrás de todos los intentos, que él relata, por salvar la vida a José Antonio estaba Francisco Franco. El que no se consuela es porque no quiere, pero siento mucho no compartir ese optimismo porque nadie, hasta la fecha, aporta, ya lo he repetido, ningún documento que acredite semejante actuación, ni tan siquiera el recibo que, según él, firmó el administrador del Banco de España en Sevilla Sr. Barbero -nombre citado por Fernández Coll - dando salida a un millón de pesetas. Tampoco aparece el nombre de la persona que tuvo que firmar el recibí de ese fondo. Para hacer entrega de una cantidad tan elevada tienen que intervenir varios individuos, no se da al primero que llega sin que intervenga varias firmas. Había escasez de divisas, se estaba en plena guerra, y el control de cualquier  efectivo tenía que ser muy estricto. Por eso se me ocurre preguntar: ¿Es que no ha quedado constancia de ninguna clase del pago de ese dinero? De haber sido verdad, en sus archivos tiene que existir, o haber existido, algún papel que nos lleve al convencimiento que aquello fue cierto. Por desgracia, hasta ahora, nadie ha dado con él. 

Dice, por último, que no incluye una reseña de un libro de Sainz Rodríguez, recordándonos al mismo tiempo que, según el historiador Luis Suárez, aquél fue «un enemigo cordial» de Franco. El libro en cuestión da otra versión del posible rescate de José Antonio y su autor dice que un funcionario alemán le contó «que cuando consultaron por telegrama al Cuartel General de Salamanca, la respuesta fue No interesa. De manera -sigue escribiendo Sainz Rodríguez- que lo que queda claro es que Franco no tuvo interés en que se salvase a José Antonio»[i]. Es indudable que a esta palabras no les voy a dar más valor que a otras que han escrito personajes que están a favor de Franco en este asunto, pero no se sostiene lo dicho por Luis Suárez porque entonces se podía pensar todo lo contrario, es decir, Luis Suárez cree en la intervención de Franco porque era de éste «un amigo cordial». Por otro lado, la misma frase «No interesa», la repite Luis María Ansón cuando escribe que a petición de la familia de  Primo de Rivera, la casa real hizo gestiones para salvar a José Antonio y que don Juan preparó un plan con un barco británico para realizar una acción en Alicante y liberar a José Antonio, pero los ingleses solo pusieron la condición de que el Gobierno de Burgos lo aprobara. «Don Juan recibe desde Burgos un telegrama brutal: No interesa»[ii]. A continuación Ansón, dice: «No figura en su archivo. Alguien lo destruyó»[iii] . Como vemos estamos en lo de siempre, todos dan su versión de los hechos pero nadie aporta un solo documento.

 Y su versión da también Ramón Garriga que cita a una serie de personas que hicieron todo lo posible por salvar la vida a José Antonio: Joaquín Chapaprieta, Santiago Alba, Miguel Maura y el Conde de Romanones, son los nombres que escribe el historiador, aunque tampoco aporta ninguna prueba documental; sin embargo dice que existe un telegrama de Franco pidiendo la intervención alemana, a favor de la familia política de su hermano Nicolás. Por eso Garriga termina preguntando: «¿Se hizo todo lo humanamente posible por salvar a José Antonio Primo de Rivera?»[iv]. En parecidas palabras es lo que Ramón Serrano Suñer contesta a la periodista Isabel San Sebastián cuando pregunta si Franco pudo haber evitado la muerte de José Antonio: «Ese es un pinto que me produce frío sólo de pensarlo y, como no me gusta hablar sin fundamento y no lo sé, ya que cuando lo fusilaron yo estaba en la cárcel. Creo que la salvación era difícil, pero siempre me he negado a pensar que fuera imposible»[v].

 Mercedes Fórmica, que también dedica al tema algunas páginas en sus memorias, habla del que fue  ministro de Franco, Gamero del Castillo, quien le contó su incorporación a la expedición que salió de Algeciras el 14 de octubre con la intención de salvar a José Antonio. Aquél relata su historia algo diferente a cómo la han hecho otros que dicen haber participado. Historias que Mercedes Fórmica ya había leído y que ante los extraños y complejos resultados de la misión que llevaban aquellos hombres, quienes al parecer no se ponen de acuerdo a la hora de relatar los hechos, esta mujer escribió: «¿Qué hubiera sucedido con José Antonio si se hubiese salvado? Los intentos realizados para liberarlo de su prisión de Alicante todavía permanecen en la sombra»[vi]. Pero pasando el tiempo, a Mercedes Fórmica le van llegando nuevas informaciones, y en unas declaraciones que hace a su biógrafa Rosario Ruiz Franco, le dice: «Mi desengaño llegó cuando comprendí que Franco no salvaba a José Antonio porque no quería»[vii]. En parecidos términos se expresaba Stanley Payne cuando el periodista le preguntó si Franco había hecho todo lo posible por Salvar a José Antonio. Le contestó el hispanista: «En la última etapa, cuando la situación era más difícil y la vida de José Antonio pendía de un hilo. Franco empezó a negar recursos, alegando presiones internacionales y problemas políticos. A Franco no le convenía políticamente salvar la vida de José Antonio».[viii]  

Cuando ya terminaba este escrito, llegó a mis manos un libro que recoge los recuerdos de un emigrante pasiego, Remigio Fernández Gómez, y que ahora, después de muchos años de su fallecimiento, un hijo suyo ha creído oportuno ordenar los papeles que dejó su padre y editarlos. En sus recuerdos  no faltó la enorme preocupación que le producía la guerra civil de España que desde Cuba, a través de la prensa u otros medios, él seguía con enorme inquietud. Hay un momento que en sus papeles nos habla de José Antonio y lo que en aquellas tierras lejanas se decía sobre la posibilidad de poder salvarle la vida. Como he encontrado de mucho interés lo que nos relata Remigio, aunque es una opinión más, he creído oportuno reproducirlas para que después el lector saque sus conclusiones:

 "Posteriormente, el gobierno de la República, cometió otro crimen en la persona de José Antonio Primo de Rivera. En un tiempo como de dos semanas (sic) antes del alzamiento, Primo de Rivera fue detenido y preso. Vino el alzamiento, Primo de Rivera sigue preso. Pasan otros dos o tres meses. Un día dan la noticia, José Antonio Primo de rivera ha sido fusilado. Nunca dijeron ni se supo de qué fue acusado y por qué delito fue muerto. Primo de Rivera no podía estar complicado en el alzamiento ya que José Antonio no tenía buenas relaciones ni con la República y menos con el ejército. Cuando su detención se rumoreaba que serían cosas del ejército cono José Antonio y parece que no fue así por lo que vimos después de verlo fusilado. Por eso la voz popular decía:

-Franco ha ganado la mayor y mejor batalla de esta guerra.[ix] "

Después de todo lo dicho por unos y otros: sea verdad o mentira, sea incierto o cierto, y según las conclusiones sacados de lo que cada uno ha leído, no quiero terminar sin hacer una mención muy especial,  la única documentada con la propia sangre de falangistas, del bello gesto de unos jóvenes de la Vega Baja del Segura que un 19 de julio salieron de sus casas  para dirigirse a Alicante con la intención de salvar la vida de aquel hombre por el que estaban dispuestos a jugarse la suya. Al final se la jugaron pues todos fueron detenidos cuando aún no habían llegado a su destino y después de haber tenido un enfrentamiento armado con los guardias de Asalto. En este enfrentamiento resultaron heridos cuatro falangistas. Pocos días más tarde fueron juzgados y 52 de ellos fusilados el 13 de septiembre de 1936; solamente consiguieron salvarse 7 por ser menores de edad.

  A todos los que por aquella noble causa dieron su vida, que nos ha de llenar de orgullo y emoción, un recuerdo muy especial para ellos ahora y siempre. A los que lograron salvarse, por ser menores de edad, lo mismo. De igual forma debo guardar uno muy personal, y muy querido,  de los camaradas de Juan Torre Nicolás y José Victoria Pamiés, que salvaron la vida por ser menores de edad, a los que tuve la suerte de conocer.

JOSÉ Mª GARCÍA DE TUÑÓN

NOTAS:   


[i] SAÍNZ RODRÍGUEZ, PEDRO: Un reinado en la sombra. Planeta. Barcelona, 1993, pág. 278.

[ii] ANSÓN, LUIS MARÍA: Don Juan. Plaza & Janés. Barcelona, 1994, pág. 137.

[iii] Ibid., Ibid., Ibid.

[iv] GARRIGA, RAMÓN: Nicolás Franco, el hermano brujo. Planeta. Barcelona 1980, pág. 134.

[v] Diario Abc, Madrid, 29-X-1995, pág. 12.

[vi][vi] FÓRMICA, MERCEDES: Escucho el silencio. Planeta. Barcelona, 1984, pág. 32.

[vii] RUIZ FRANCO, ROSARIO: Mercedes Fórmica. Ediciones del Orto. Madrid, 1997, pág. 61.

[viii] Revista Tribuna, 15-XII-1997, pág. 90.

[ix] FERNÁNDEZ GÓMEZ, REMIGIO: Tribulaciones de un emigrante pasiego. Pentalfa. Oviedo, 2009, pág. 59.

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