Las fotos de José Cartagena
Coincidiendo con el centenario de la Gran Vía madrileña, Tereixa Constenla publica en EL PAIS de 04 de abril de 2010 un interesante reportaje, dedicado a los estudios fotográficos que estaban situados en la mítica avenida de la capital de España.
Los prestigiosos fotógrafos mencionados cultivaron fundamentalmente el retrato artístico. Como se dice en el artículo "Si querías ser alguien tenías que posar allí", y por lo tanto el todo - Madrid de la intelectualidad, la política y el espectáculo, tuvieron cabida en sus escaparates.
José Antonio no fue menos y entre sus fotos más conocidas se cuentan las que le hizo su amigo José Cartagena (2º de la saga), como una de las de la serie que ilustra el artículo y que se utilizó para la portada del libro "José Antonio: entre odio y amor" de Arnaud Imatz.
- A continuación reproducimos un fragmento del citado artículo
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" [...] En la edad de oro, los estudios podían emplear hasta una docena de personas. En el fundado por Leopoldo Cartagena en la calle de la Montera se vivieron años frenéticos cuando la fotografía del momento excepcional entró en todas las casas de clase media. "Hemos tenido hasta 10 y 12 bodas al día", recuerda el tercer fotógrafo de la saga. "Cuando traían a un bebé ya sabías que era un cliente seguro durante 20 años". A él le disgustaba retratar bodas y comuniones. "Me aburría porque es muy estandarizado". Al tercer Cartagena le obligaron a adquirir nociones artísticas que luego capitalizó en el gabinete de Gran Vía, donde ofertaba unos retratos singulares que no permitía seleccionar al cliente. "En mi casa creían que para ser un buen retratista tenías que estudiar bellas artes. Al final les di la razón porque te ayuda saber de anatomía y estética".
Y es que hubo una época en que la fotografía iba de la mano del dibujo, como si en lugar de suplantarlo aspirase a parecerse a él. José Cartagena padre retrató a su amigo José Antonio Primo de Rivera con un indiscutible aire cinematográfico. Sin saber que su muerte en 1936 le convertiría en símbolo de la España fascista y le elevaría a los altares del callejero -la misma Gran Vía se rebautizaría José Antonio Primo de Rivera-, el fotógrafo aprovechó una boda para captarle con un atuendo elegante e inconveniente para la militancia: chaqué y abrigo. Tras la muerte del líder, sus seguidores de la Falange pidieron al fotógrafo que les facilitase el retrato con un retoque nada sutil. Que desaparecieran las solapas erguidas del abrigo y se sustituyesen por algo más marcial para evitar que pareciese "un señorito", cuenta Cartagena hijo. Su padre se negó a tal maquillaje y los retratos, de los mejores de Primo de Rivera, permanecieron inéditos hasta ahora. Salvo las copias piratas. Que la reproducción ilícita no nació con Internet. [..]". (1)
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1.- REPORTAJE: 100 años de la Gran Vía - Escaparate de retratistas. _ Tereixa Constenla. EL PAIS (04 ABR10 )

Ricardo fernández Coll "Richi" dijo
Preciosas fotografías, no conocidas, el libro tiene que ser muy interesante.
"Richi"
6 Abril 2010 | 01:50 AM